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EPISODIO 10. ACUERDAN EL ACOMPAÑAMIENTO DE SALOM A CAMPIÑA FRESCA

Entonces Mauricio lo invitó a apoyar por algunos meses a Andrés y a los gerentes como consejero y acompañante para desarrollar y aplicar estas ideas. Para empezar, conformarían un equipo de trabajo que se reuniría cada miércoles en la mañana. La participación de cada gerente y su asistente será obligatoria.

–La prioridad de la empresa hoy –les explicó–, es seguir adelante sin tropiezos en este proyecto liderado por Andrés, hasta culminarlo exitosamente, según las ideas que hoy nos ha propuesto Salom. La junta directiva me ha autorizado a invertir una suma en este acompañamiento, pero me exige el apoyo de todos.

Los participantes se comprometieron a avanzar en el proyecto.

Involucrar y motivar a todos desde el primer momento

Antes de terminar, Salom recomendó llevar desde el comienzo un mensaje simple y claro a toda la empresa. Propuso que Andrés, con su experiencia como orientador y motivador de jóvenes deportistas, realizara varios talleres breves con todo el personal de contacto y de apoyo (¡es decir, con toda la empresa!), pero en grupos pequeños y variados, no por áreas sino integrados, seguidos de ejercicios de dramatización llamados “teatros de servicio.

–Se buscará “causar dolor” entre los participantes al reconocer los errores y problemas y sobre cómo estos van mermando el apoyo de los clientes a CAMPIÑA. En ese dolor, y solo en ese, podremos sembrar las semillas del cambio y verlas crecer.

Una de las sugerencias, que causó sorpresa, fue invitar a algunos clientes del supermercado a participar en ellos.

–¿Pero Salom, no existe el peligro de que la noticia llegue a nuestra competencia y nos copien? –interrumpió Amelia, la asistente de la gerencia de compras y logística.

Amelia, ingeniera industrial con experiencia en cadenas de suministros, era una mujer de mirada risueña, que aún no alcanzaba los 25 años. Sus ojos y cabellos color miel resaltaban sobre su traje azul turquesa. Sus diminutos anteojos hacían ver aún más dulce su rostro. Antes de que Salom le respondiera, Andrés le preguntó a ella:

–Amelia ¿es verdad que estás iniciando una maestría?

Amelia lo miró sonriente. Andrés fijó su mirada en ese hermoso clavel rojo en su sien, imaginando cómo se vería ella en una fotografía. “Debo invitarla para que me permita hacer el retrato de su rosto: sería inolvidable”.

Ya Andrés empezaba a preparar en su mente el entorno, el momento, la luz, el ángulo preciso… y de repente su imaginación voló de regreso al jardín de Antonio en la Casa el Oasis, y mucho más atrás a la casa y al jardín de su abuelo con sus aromas y vivos colores. Al comprender que ambos cultivaban claveles rojos, logró por fin recordar las palabras que seguían en el estribillo del pasodoble que escuchó tararear a Antonio:


Doce cascabeles lleva mi caballo, por la carretera, y un par de claveles al pelo prendío, lleva mi romera.

Se sintió reconfortado con los recuerdos y perfumes del jardín y con la melodía que le seguía “taladrando” su cerebro como gusano de oído. Las palabras de Amelia lo trajeron de nuevo al presente; ella le respondió con una sonrisa disimulada:

–Sí, es verdad, Andrés: yo me gradué como ingeniero industrial con énfasis en gestión de suministros, y la semana pasada empecé mi maestría en marketing.

Andrés la miró con asombro y le dijo:

–Amelia, yo me preguntaba qué era lo que te hacía una persona tan brillante. Ahora lo entiendo mejor.

Ella se sonrojó mientras todos reían. Entonces, Salom replicó con un tono vivaz mientras sonreía y la miraba de arriba abajo:

–Amelia, me perdonas, pero tú no tienes aspecto de ingeniero.

Ella se sorprendió, algo inquieta. En seguida, Salom le explicó:

–La verdad, Amelia, más bien pareces una ingeniera, y muy bella, –aclaró con un guiño mientras los demás sonreían. Y luego le explicó–: Amelia, no podemos permitir que las universidades y las empresas se empeñen en imponer títulos masculinos a las mujeres: es un gran irrespeto y un mal manejo del lenguaje, que confunde en vez de comunicar. La Real Academia misma, que no siempre va a la vanguardia, recomienda este trato.

Amelia sonrió complacida. Luego Salom le respondió a ella y a todos.

–Hiciste una buena observación, pero no nos debe preocupar que otros se enteren de que estamos en un proceso de mejoramiento, in-ge-nie-ra  A-me-lia –y remarcó las dos últimas palabras. Lo entenderemos mejor al recordar el lema del líder de una empresa exitosa: “Cuando nuestros competidores nos alcancen, sólo encontrarán las cenizas de nuestro campamento: nosotros ya iremos una colina más allá”: ¡ese es el espíritu del Halcón! Y por supuesto es una de nuestras ventajas.

Amelia mostró con un gesto risueño que comprendía muy bien el punto de vista de Salom. Andrés observaba su sonrisa, mientras ya veía por anticipado en su mente ese bello retrato fotográfico de su rostro con el clavel rojo prendido a su cabello. La tonadilla de la canción resonaba en su cerebro: “y un par de claveles al pelo prendío, lleva mi romera…”

–Andrés, el buen servicio requiere de símbolos adecuados que abran la mente y generen emociones positivas. Por eso, te propongo lo siguiente… –le sugirió Salom y procedió a ofrecerle algunas guías para los talleres que él iba a dirigir.


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Nuevos comentarios de expertos

"Te felicito: eres didáctico y entretenido, llevas al lector paso a paso por los temas  de manera practica y fácil de entender. Será un referente sobre el buen servicio".

Ignacio Gómez Escobar, reconocido experto latinoamericano en comercio minorista.  Consultor internacional de la Asociación Colombiana de Retail,  
Autor del reciente lanzamiento de Editorial Planeta: CUANDO MENOS ES MÁS.






EPISODIO 9: EL IMPACTO POSITIVO DEL SERVICIO EN LAS FINANZAS

Mirando a Pedro, le explicó Salom:

 Como sé que te preocupas sobre qué tan rentable puede ser invertir más dinero para fortalecer el servicio en CAMPIÑA FRESCA, quiero compartir contigo las enseñanzas de dos famosos comerciantes. Lo que ellos descubrieron los llevó a ser muy exitosos y a ganar prestigio y dinero.  

 Salom citó entonces estos dos ejemplos:

 –El primero, Sam Walton, fundó a Walmart, una de las cadenas más grandes y exitosas de hipermercados (ha sido la mayor en ingresos y en número de empleados, y Walton mismo llegó a ser el hombre más rico en su país). Así instruía y motivaba él a su equipo:

“No existe más que un jefe: el cliente.

Y él puede despedir a todos los empleados de la compañía, desde el presidente hasta el empleado de más bajo nivel, con solo gastar su dinero en otra tienda”.

Andrés observaba a Pedro, quien sonrió un poco nervioso mientras anotaba algo en su libreta. Salom continuó.

–Por su parte, el destacado empresario Jack Welch, reconocido por la exitosa transformación que logró en General Electric, nos advertía:

"Las compañías NO pueden asegurarnos el trabajo. Sólo los clientes satisfechos pueden hacerlo".

–Y en otro campo del comercio –siguió Salom– está Jack Mitchell, de Connecticut (Estados Unidos), que fundó y maneja una prestigiosa tienda local de especialidad (ropa de muy alta calidad para hombres). En el 2005 la revista INC lo incluyó en su lista de Los 26 Emprendedores Más Fascinantes. Mitchell acertadamente llama “abrazo” a cada encuentro positivo con sus clientes. Sus estrategias nos demostraron que la cultura de los abrazos se traduce en menores costos y ganancias más altas. Él nos resume los resultados del servicio superior así:  

 Los resultados del servicio superior

1. Sus costos promocionales bajan: su gente y sus clientes SON su publicidad

2. Usted atrae a los mejores vendedores: ¡y ellos son quienes más producen!

3. Sus márgenes brutos son más altos: sus clientes le exigen menos descuentos

4. Su flujo de ingresos varía menos: es más estable a largo plazo

5. Sus bienes raíces le cuestan menos: ¡sus clientes recorren el kilómetro adicional para buscarlo a usted!

 

 

Pedro movió la cabeza a un lado con un gesto de aceptación dudosa y frunció levemente los labios mientras escribía y dibujaba en su libreta un árbol en el que, en vez de hojas, crecían billetes en sus ramas. Algunos caían al suelo y se perdían arrastrados por el agua de un riachuelo.


Cuando terminaron de analizar estos temas, Mauricio les agradeció.

 –Así, pues, CAMPIÑA FRESCA está ante un maravilloso reto –invitó Salom–: aprender de sí misma y de su entorno, aplicando los diagnósticos que le ayuden a mirar más allá de los datos existentes, para diseñar juntos un verdadero servicio de Halcón, que nos diferencie y haga de esta empresa la preferida por miles y miles de personas.

Tras algunas preguntas adicionales, concluyó la charla de Salom. Todos le agradecieron y lo felicitaron con un aplauso

EPISODIO 8: ¿QUÉ OFRECEMOS A NUESTROS CLIENTES? EL AUGE DE LOS SERVICIOS EN LA ECONOMÍA

Lucía, la gerente de compras y logística, insinuó:

 –Pero Salom, CAMPIÑA FRESCA propiamente no vende servicios como lo hace una compañía de comunicaciones o de transportes, o un hotel, y aun un hospital. Nosotros ante todo distribuimos miles de productos tangibles.

Ella, una ingeniera administrativa con maestría en procesos industriales, llamaba gratamente la atención por la apariencia siempre elegante y sobria de su vestimenta. Tenía fama de ser exigente en las tareas.

Le encantaba coleccionar billetes y monedas de otros países y épocas. Un experto a quién consultó días antes, le mostró que su colección ya valía mucho dinero. 

Salom le respondió mientras observaba su bufanda de seda anudada al cuello, que representaba coloridas flores muy bien armonizadas: 

–¡Buen punto, Lucía! Para comprender mejor en qué consiste nuestro servicio, recordemos lo que tú acabas de decir: “distribuimos”. Pensemos qué harían nuestros clientes si no tuvieran supermercados, y si no hubiera ni siquiera mercados agrícolas aquí o en los pueblos cercanos. Cada familia debería generar su comida (y cada hogar difícilmente lograría producir unos pocos alimentos), o necesitaría estar continuamente buscando cada alimento y producto directamente en las granjas, y así no les quedaría mucho tiempo para trabajar, estudiar o descansar: todo sería un caos.

Lucía lo escuchaba atentamente. Entonces Salom le preguntó: 

–¿No crees que nuestro servicio consiste precisamente en ofrecerles lo que necesitan, cuando y donde lo necesitan, con la selección, calidad y asesoría que ellos esperan? El reto es hacerlo en forma superior para garantizar la satisfacción real de nuestros clientes y lograr su fidelidad y su entusiasmo que los lleven a recomendarnos a otros. 

Ella se mostró pensativa y asintió mientras todos escuchaban. 

–En otras palabras, vemos que ya no hay empresas de pura manufactura. Los clientes de CAMPIÑA, y los de las empresas que les ofrecen bienes físicos, valoran tanto los productos como el servicio: el ambiente, la exhibición, la asesoría cuando la necesitan, la entrega oportuna y eficaz, la respuesta a las quejas, el anticiparse a sus deseos... –les explicó Salom, haciéndoles esta advertencia: 

–Las empresas que ignoran esto poco a poco dejan de tener valor para los clientes, y por lo tanto para los accionistas y así muchas terminan cerrando. Por eso es tan importante el servicio en todo tipo de organizaciones.

Andrés observó que Pedro se removía en su silla al escuchar a Salom, y tras dar una mirada a sus notas, inquirió con un ligero tono desafiante:

–Perdón, Salom: entiendo esto, pero ¿no será que se le está dando un énfasis exagerado hoy en día al servicio?

–No, Pedro, tranquilo –le respondió el consultor–. Y luego les explicó: 

–Ante todo, miremos cómo el concepto de servicio tiene dos sentidos diferentes. Uno, es la oferta de bienes no tangibles (podríamos llamarla “OFERTA DE SERVICIOS”), y la otra es el nivel de acompañamiento que el cliente necesita al adquirir y disfrutar cada bien o servicio (podríamos llamarlo “PRESTACIÓN DEL SERVICIO PERSONA A PERSONA” aunque se haga por medios electrónicos y aun automáticos). 

unsplash.com/es/fotos/icono-di9INIIhvj8

–En la creciente economía mundial –continuó–, los servicios son un factor de primer orden: hoy superan los dos tercios del Producto Interno Bruto de todos los países mirados en conjunto. Su peso representa dos y media veces el de la industria manufacturera. 

Entonces les citó las observaciones del escritor e historiador Yuval Noah Harari:

–Según Harari, un agricultor que en 1920 se veía desplazado por la mecanización, tras un reentrenamiento podría trabajar como obrero en una fábrica de tractores. Y a su vez, un obrero de esa fábrica que en 1980 perdiera su empleo ante el auge de los servicios, podría capacitase para trabajar como cajero en un supermercado. Pero difícilmente, ninguno de ellos, desplazados por la automatización en 2050, podrán reentrenarse y hacerse investigadores de cáncer o asesores de un equipo bancario apoyado en la inteligencia artificial, que serán algunos campos donde se crearán nuevos empleos.

 –Así pues –añadió Salom–, hoy vemos que en los servicios y en la información y el conocimiento están las nuevas fuentes de riqueza hacia el futuro. CAMPIÑA FRESCA valdrá cada vez más, ante todo por su servicio de Halcón (los “SERVICIOS PERSONA A PERSONA”) y por el conocimiento: lo que todos, desde la alta gerencia hasta el personal de contacto y el de apoyo, saben y lo que hacen con eso que saben. 

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Comentario de una líder en mercadeo:  

He seguido juiciosa tu blog en estos siete capítulos. Me gusta la forma didáctica de abordar el tema: más que teorizar, invitas a la reflexión y el análisis, a ir a la raíz del problema, a trabajar en equipo las áreas internas y las de contacto con el cliente. Te apoyas en ejemplos sencillos, en hechos de la vida diaria. Muy importante la invitación a cultivar la cultura del servicio.  

Guillermina Ruiz, Ingeniera administradora de la Universidad Nacional. Docente de mercadeo y política de empresas en la misma universidad. Ha aportado con generosidad su talento y conocimientos en destacadas empresas como Cadenalco (Almacenes Ley), Nacional de Chocolates y Comfama.

EPISODIO 7: EL PRIMER DIAGNÓSTICO: ¿QUÉ TAN BIEN ORIENTADA Y ALINEADA ESTÁ NUESTRA EMPRESA?

Salom los invitó a continuación a reflexionar sobre cómo calificarían hoy a CAMPIÑA FRESCA, de 1 a 10, en cuanto a la calidad actual de su servicio. Tras analizar y discutir por varios minutos, llegaron a la conclusión de que el servicio actual merecía una calificación de entre 7 y 8.

Entonces les mencionó aquel ejercicio que, conversando por aparte con Andrés, había hecho cada miembro del equipo directivo. Los participantes lo recordaban, pero no sabían aún que Salom estaba detrás de este diagnóstico. Andrés les presentó el siguiente cuadro que promediaba las respuestas de todos (cuadro 1):

Los participantes reconocieron en ese cuadro sus respuestas y se mostraron inquietos ante los pobres resultados: en solo dos de las cinco áreas lograron calificación media, para las otros tres la calificación fue baja, en ninguna la obtuvieron alta. Se preguntaban qué podrían hacer. Andrés resumió así:

–Tras este examen más minucioso podemos ver que nuestra calificación alcanza, ya no 7 u 8, sino menos de 6 sobre 10 (16 puntos sobre 28, que equivale al 57.1%).

–Hace un momento ustedes se calificaron en forma general les dijo SalomPero en el ejercicio que habían hecho antes con Andrés, se han evaluado un poco más críticamente, como examinamos nuestro servicio y como creamos y lideramos a partir de allí las nuevas estrategias. Observen que esta diferencia entre dos diagnósticos en alguna forma nos invita a abordar cada diagnóstico con mente abierta, sin preconceptos.

–Bien, creo que esto nos sacude y nos motiva para seguir adelante –comentó Gloria. Los demás estuvieron de acuerdo.

(NOTA: en los Anexos del libro aparecen completos este y los demás instrumentos de diagnóstico)

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Y ahora, conozcamos el comentario de otro experto sobre esta novela empresarial.


Carlos Fernando Villa, profesor y escritor de marketing, consultor internacional, miembro de Trout & Partners group, director de Tiempo de Mercadeo (TV, radio y revista)

 

EPISODIO 6: LA REUNIÓN EN LA OFICINA DE MAURICIO

Mauricio recibió a Salom, acompañado por Andrés y por Cristina, la gerente comercial, en su oficina de la presidencia. Era un área confortable, amplia y bien iluminada por anchos ventanales que miraban hacia los edificios de la ciudad. A lo lejos se observaban otros barrios residenciales, y también los parques y centros deportivos, y más allá, los cerros que rodeaban esta ciudad construida sobre un valle de la cordillera andina.

A un lado, la estantería de la biblioteca de Mauricio, Salom observó maravillado tres bellísimas panoplias en miniatura (escudos heráldicos rodeados de espadas).


–Siempre había deseado tenerlas y por fin las hallé en Toledo, donde hay una larga tradición de cuatro o cinco milenios en la fabricación de espadas que se remonta a la Edad de Bronce (del 3300 y el 1200 a. C.) –le aclaró Mauricio sonriente.

–Sé que algunos de mis ancestros de España fueron artesanos de la metalurgia y la elaboración de espadas en Toledo antes de que los expulsaran los reyes Isabel y Fernando en agosto de 1492 –explicó Salom, y añadió:

–He averiguado que dieciocho siglos antes, durante las guerras púnicas (en el siglo III a.C.), los toledanos ya vendían sus excelentes espadas y dagas a los cartagineses, que eran la gran potencia del Mediterráneo. Aníbal usó esas famosas espadas cuando comandó su ataque a Roma sobre elefantes desde su metrópoli en África.

Mauricio lo escuchaba con gran interés. Salom concluyó:

–Lo curioso es que luego los toledanos empezaron a vender esas armas a las legiones romanas, que acabaron venciendo y destruyendo a su rival hasta convertir el Mediterráneo en el “Mare Nostrumen el siglo II A. C.

–¡Nunca han faltado los traficantes de armas que negocian con la muerte en ambos bandos! –comentó Cristina con ironía.

Cristina era administradora con título de maestría en marketing en Marsella, Francia. Salom observó que su hermoso rostro muy femenino, de mirada vivaz, no necesitaba casi maquillaje ni joyas: solo usaba un poco de rubor, un labial suave y unos diminutos aretes de oro. En CAMPIÑA FRESCA era reconocida por su gran talento, y también por sus comentarios ingeniosos, con frecuencia graciosos y sus divertidas bromas.

Primera reunión con los gerentes de CAMPIÑA. Autoexamen del equipo gerencial

A continuación pasaron a la sala de reuniones a donde ya llegaban los gerentes y sus asistentes. Los participantes le dieron la bienvenida y procedieron a compartir con él un café recién hecho.

Salom se sintió muy complacido, confesándoles que era su bebida favorita. Levantó su taza a manera de brindis, los saludó y comenzó por pedirles que dijeran sus nombres y cargos y que explicaran brevemente sus funciones, cómo calificaban el servicio al cliente en CAMPIÑA FRESCA y qué debería mejorar la empresa. Salom tomaba nota.

Tal como lo imaginaba, en este ejercicio Salom pudo notar que entre los gerentes no había un concepto claro y unificado sobre las claves del buen servicio y sus prioridades. Pero no comentó nada aún. 

Mauricio les mencionó brevemente algunos de los retos que CAMPIÑA FRESCA, y en general todos los supermercados, afrontaban ahora. Habló de las secuelas de la pandemia que en años recientes había causado miles de muertes y frenado gravemente la economía. Les mostró las dificultades por la volatilidad en los fletes y la incierta logística internacional y los riesgos geopolíticos globales que afectan a la agricultura y a todos los negocios. Finalmente, concluyó:

Casi todas las variables que han sido consistentes y estables durante una o dos décadas hoy están sometidas a cambios imprevisibles. Pero ahora no hablaremos más de esto. Mejor nos concentraremos en el servicio a nuestros clientes, que es algo que ciertamente podemos controlar.

Entonces, les recordó algunas de las fallas que se venían presentando en el servicio, y pidió la opinión de Salom. Este les narró la comparación tan acertada de Andrés, quien sentía que su esfuerzo por mejorar lo llevaba a pensar en su propia experiencia como malabarista principiante en el manejo de las bolas. Todos rieron y miraron a Andrés, quien se sonrojó y les devolvió la mirada con una sonrisa tímida y algo nerviosa.

Salom citó algunas frases que antes le había escuchado a Mauricio: “No podemos permitir la complacencia, que nos puede ir robando poco a poco nuestro mercado y nuestros éxitos”. y “Lo que buscamos es acrecentar las utilidades e incrementar el valor de la empresa para sus dueños”. Pedro sintió que precisamente esa era su tarea como gerente financiero, por lo que mostró su asentimiento con una mirada expresiva. Salom aclaró:

–Estoy de acuerdo, Mauricio: la empresa debe buscar la rentabilidad y la valorización, pero sabemos muy bien que sólo ganando clientes satisfechos y fieles por medio de un servicio superior, lograremos que la empresa valga más: ellos son los que nos dan los ingresos. Y ante todo, recordemos que el futuro de una empresa nunca está garantizado: sin un programa cuidadosamente diseñado para lograr la satisfacción y la fidelización, siempre está la amenaza de desenfocarse de su mercado e ir perdiendo sus clientes.

Salom luego les explicó:

Volvamos al compromiso con el cliente: este tiene que ver con nuestra imagen. Las empresas valoran en términos financieros el “good will”, que no es otra cosa que el prestigio. Recordemos que esto nunca se logra por anuncios publicitarios de autoalabanza sin fundamento. La buena imagen consiste en “hacerlo bien y hacerlo saber” 

Los cinco axiomas del servicio

–Permítanme ahora presentarles mis Cinco Axiomas del Servicio–. Y les recordó que un axioma, según la Real Academia, es una: “Proposición tan clara y evidente que se admite sin demostración” (y que además no requiere mayor explicación, añadió Salom).  

–Son estos –fue exponiendo Salom, mientras los presentaba uno a uno:

1: La buena imagen es indispensable para el éxito comercial y financiero de la organización.

2: Cuando su imagen es débil, su organización se convierte en una “segunda opción” (¡y cuando es negativa, se convierte en una “no-opción”!). 

 Hizo una breve pausa para observar a los asistentes. Todos lo escuchaban con gran interés. Salom siguió:

3: El valor económico de la imagen de la empresa y de sus marcas supera al valor de muchos activos “duros” (tangibles).

4: La imagen se construye por la comunicación... apoyada en los hechos. 

Y concluyó así:

 5: ¡Todo lo que la organización hace comunica... especialmente el buen o el mal servicio!  

Andrés observó a Pedro, quien se mostró atento y expectante.

 

 


EPISODIO 5: LA VIEJA “CASA EL EDÉN” Y LA CULTURA DEL SERVICIO

De pronto, Salom interrumpió la conversación para invitar a Andrés a visitar una casa cercana desocupada que el consultor deseaba tomar como oficina. El nombre era: “Casa el Edén”, pero por su aspecto exterior no lo parecía: su jardín de entrada se veía desatendido y su fachada descuidada. El plan de Salom era ocuparla, pero antes pensaba reformar algunas áreas. Entonces le señaló a Andrés unas grietas y daños en las paredes de la planta baja, todas cerca del piso, y le pidió sugerencias sobre cómo manejarlas.

 –Creo que se deben limpiar bien y cubrir con impermeabilizante y luego con yeso antes de pintarlas –manifestó Andrés.

Salom no comentó nada, pero lo invitó a salir por la puerta trasera: observaron que el amplio jardín de atrás estaba tan descuidado como el de la entrada. Andrés le sugirió:

–¡Qué abandono! Aquí hace falta la mano de un jardinero experto, como Antonio.

Al terminar la visita, regresaron a la Casa el Oasis. Salom concluyó sus observaciones: 

–Recuerda que si la empresa se enfoca solo en entrenar a las personas de contacto y en observar y medir su rendimiento, intentando remediar las fallas detectadas, puede estar cometiendo el error de quien ve grietas en las paredes y solo piensa en limpiarlas y cubrirlas sin averiguar qué las causa –le dijo, mientras le sonreía con un guiño.

Andrés le mostró con su gesto que comprendía su error inicial. “Mi solución para las grietas no fue la apropiada”, reflexionó. Salom continuó:  

–¿Por qué se han producido esas grietas, hay una fuga interna de agua, o peor aún, una fractura en los cimientos, o un daño por un terremoto, o inestabilidad en el terreno y aún un problema grave por un nacimiento de aguas subterráneas? Mientras no lo sepamos, lo demás serán “paños de agua tibia” ineficientes. Igual pasa con el “servicio maquillado” que solo busca disfrazar los problemas.

Andrés comprendió el excelente y claro ejemplo de Salom, especialmente la referencia al “servicio maquillado”. Este concluyó con la que llamaba una GUÍA CLAVE del servicio. 

Cuando el servicio falla, el problema no está solo en la gente de contacto:

hay que buscar las causas en todas las áreas y niveles, incluyendo la alta gerencia y los accionistas.

Andrés estuvo de acuerdo. Salom prosiguió:

–Ahora, examinemos nuestra visita al jardín. Durante meses, los dueños lo abandonaron y dejaron que las plantas y malezas crecieran espontáneamente y sin ningún orden. 

Y le explicó cómo había que transformar el servicio “silvestre” de la empresa en un servicio cultivado y exitoso de Halcón (hizo referencia a este símbolo): en pocas palabras, es necesario desarrollar una verdadera cultura del servicio de Halcón.

Luego le mostró cómo precisamente la palabra cultura la utilizaban ya hace 27 siglos los agricultores de la Roma antigua. En su lengua (el latín primitivo) “colo”  significaba cultivar el campo (y proteger algo, tratarlo con consideración). De allí se derivan las palabras colonia, colono, y también cultura que en aquel tiempo solo significaba algo así como “cultivadura”. Y esto nos enseña lo siguiente (le mostró una GUÍA CLAVE)…

 La cultura del servicio se debe cultivar, no brota sola. Como la agricultura, tiene sus propios dinamismos (semillas, suelo, clima) que debemos conocer y respetar.

Pero si no la preservamos, apoyamos y guiamos, solo obtendremos un servicio silvestre.

 
De nuevo Andrés asintió ante la claridad y fuerza de los ejemplos. Entonces repasaron algunas guías para transformar ese servicio mediocre en un servicio de Halcón, donde los clientes fieles compran, regresan, vuelven a comprar y nos recomiendan a otros, en un efecto “bola de nieve”. En una empresa así, todos están comprometidos: los accionistas, la junta directiva, la alta gerencia, y todas las áreas de la empresa.

Andrés le agradeció a Salom sus sabios consejos, pero le dijo que quería mucho más:

–Nuestra empresa está decidida a lograr un avance muy importante en el tema del servicio. Veo que necesitaremos una asesoría y acompañamiento de parte tuya. Lo primero que podemos hacer es una charla que nos oriente y motive acerca de cómo revisar y mejorar estratégicamente nuestro servicio. 

EPISODIO 4. EL CONSEJERO SABIO Y SU ESPOSA

Por Christian Betancur Botero

Andrés releyó libros, miró páginas y vídeos, siguió blogs en internet, examinó programas académicos de universidades y asociaciones, pero no encontró la respuesta que buscaba: una visión integral estratégica y efectiva del servicio. Se sentía tan angustiado, que exclamó:

¿Y qué me pueden enseñar todos esos libros si solo saben veintisiete letras?

Se sonrió de su propia broma, y luego decidió que había llegado el momento de buscar al profesor Salom (su verdadero nombre era Selomó Benavent). Era un destacado consultor de amplia experiencia, muy apreciado por las universidades, las asociaciones y las empresas de varias ciudades y países. Andrés lo había escuchado durante un seminario en su universidad el año anterior sobre el tema del Servicio de Halcón, y sus ideas y su método le gustaron mucho. Tomó el teléfono, pero dudó un momento. Sin embargo, al fin se decidió a llamarlo. Salom lo saludó con afecto, pues recordaba que Andrés había sido un destacado participante en los talleres que habían realizado. Y acordaron una cita para la semana siguiente: Salom estaba dispuesto a escucharlo y darle algunos consejos de amigo.

Antonio el jardinero y la musiquilla pegadiza

La casa de Salom estaba rodeada por jardines muy bien cuidados. Al acercarse, Andrés pudo escuchar un concierto de trinos: eran los pájaros que se llamaban e invitaban unos a otros. Le sorprendió la belleza y agilidad de un sinsonte de plumaje pardo y blanco que afanosamente bajaba al suelo en busca de pajillas para regresar a la rama elegida donde construía su nido cóncavo y profundo.

Estaba fascinado con tan febril actividad en el jardín de Salom. “Si regreso aquí, no puedo olvidar mi cámara fotográfica”, pensó, lamentándose por no haberla traído.

“Bienvenido a la Casa el Oasis”, saludaba a la entrada un gran letrero. “Un nombre bello e inspirador para este lugar tan agradable”, se dijo Andrés. 

Antonio, el jardinero, saludó a Andrés sin dejar de limpiar y abonar una jardinera donde florecían abundantes claveles rojos. Andrés le regresó el saludo mientras observaba a las ardillas que saltaban con increíble agilidad entre los árboles en busca de frutas. Mientras se alejaba, escuchó a Antonio silbando y tarareando una vieja tonadilla que le sonaba muy familiar. Era el pasodoble "Doce cascabeles lleva mi caballo...". Andrés recordó que, cuando pequeño, disfrutaba escuchando a su abuelo quien, con su potente voz de tenor bien modulada, solía cantar esta misma canción mientras cuidaba su jardín.

Fue un grato momento que lo transportó mentalmente a los aromas y el colorido de aquella vieja casa: era un mundo de evocaciones deliciosas. Trató de recordar qué palabras seguían en la cancioncilla, pero no lo logró. Sin embargo, la melodía quedó “pegada” en su cerebro.

–Es un “gusano de oído”, una de esas melodías que resuenan continuamente en nuestra mente por varios días –pensó.


Una enredadera de trompeta adornaba la pared exterior de la casa. Andrés se deleitó con la imagen de un diminuto colibrí de color verde iridiscente que volaba ágilmente entre sus flores rojas libando el néctar. Salom, le dio la bienvenida con un guiño de ojos y una amplia sonrisa. Cercano a los 60 años, sus ojos negros de mirada amable e intensa causaban impresión en quienes lo conocían. Su estatura mediana y su piel aceitunada revelaban su origen del Mediterráneo oriental, mientras el cabello blanco escaso y la barba gris bien cuidada le daban ese aspecto sabio que recordaba Andrés.

Ruth, la esposa de Salom, interrumpió su lectura en el salón y se acercó a saludarlo. De cabello lacio y ojos castaños, su mirada evocaba a sus ancestros sefardíes, revelando la dulzura sabia de quienes han logrado superar los grandes obstáculos de la vida. 

¿Qué sucedió luego? 

(La novela nos cuenta luego cómo, durante un rato Andrés recorrió la casa con Salom y Ruth, admiró sus trabajos fotográficos que mostraban bellos edificios y paisajes de diferentes países e imágenes de sus hijos y nietos. Ella lo animó a observar a los mejores pintores de la historia del arte para aprender de ellos los secretos de la fotografía. Luego Andrés conversó con Salom, quien le contó sobre sus investigaciones recientes y le habló de la cultura sefardí. Andrés se sintió conmovido, pues poco conocía de esos grupos extendidos por muchos países, especialmente del Mediterráneo, que tras cinco siglos de haber sido expulsados de España, aún conservaban con gran amor el lenguaje, las canciones y los recuerdos de sus ancestros. Luego hablaron de las fallas del servicio en CAMPIÑA FRESCA, de la importancia del servicio en la economía mundial, y de los recientes desarrollos en esta área).

Nuevos comentarios de los expertos que han revisado la novela.

La estimulante aventura de transformar su servicio al clientees una de las mejores obras de marketing: permite comprender de manera agradable y enriquecedora cómo construir una cultura de servicio con toda la organización. La novela, acompañada de una riqueza bibliográfica y de explicaciones, anécdotas y experiencias como consultor, atrapa al lector y refleja una extraordinaria formación en marketing y una sólida cultura general. Desde ya, me convierto en un divulgador de este valioso aporte de Christian Betancur.

Rafael Méndez Lozano, consultor y conferencista internacional, autor de varios libros, entre estos de “Formulación y Evaluación de Proyectos” que lleva once ediciones. 

¿Qué viene después? Durante la visita a la vieja casa El Edén, Andrés aprenderá nuevas lecciones sobre los  peligros del "servicio maquillado", incompleto y superficial

ENTREGA 33. Juzgar y elegir en busca de la misión, ¿qué opinas de este vendedor?

Buenos días, amigos.  Hoy llegamos a uno de los núcleos esenciales de EL VENDEDOR HALCÓN, SUS ESTRATEGIAS. La discusión que sigue siempre...