EPISODIO 23. CORNUCOPIA: LA DESVENTURA DE UN SUPERMERCADO EXITOSO

Salom les aclaró entonces:

 –Sé que comprenderemos mejor todo esto con un buen ejemplo y algunos ejercicios que nos indiquen cómo aplicarlo. Para empezar, ustedes van a asumir el papel de asesores de marketing de un reconocido supermercado. Imaginemos esta escena, basada en una historia real –les anunció, y procedió a narrarles lo siguiente:

–Roberto es el gerente de CORNUCOPIA, una cadena muy prestigiosa de supermercados, que ofrece productos de alta calidad a un grupo importante de clientes en los sectores de más poder de compras de una gran ciudad. Su imagen es alta: sus clientes más fieles aprecian mucho esta cadena y la prefieren a otras.

Hizo una breve pausa, y siguió así:

–El fundador falleció hace un año, y el nuevo gerente y principal accionista, su hijo, desea crecer su negocio. Les pide una propuesta de investigación y plan de acción que garantice ese crecimiento de CORNUCOPIA. ¿Qué le sugerirán?


Tras un momento de discusión en grupos pequeños, fueron surgiendo ideas como:

· revisar el servicio,

· rediseñar las tiendas,

· crear más tiendas y nuevas secciones dentro de ellas,

· reentrenar a los empleados,

· hacer promociones y ofrecer descuentos,

· incrementar la publicidad… etc. 

Salom les agradeció, no sin señalarles que sus propuestas eran mucho más tácticas que estratégicas. Y pasó a narrarles lo que en realidad sucedió:

–Roberto me solicitó una propuesta de asesoría a mí y también a otros dos consultores, para elegir una de estas. Según lo acordado, dos semanas más tarde lo visité para llevarle mi propuesta, orientada a investigar, revisar y mejorar el servicio y algunos aspectos de las tiendas con el fin de fortalecer aún más su imagen y sus ventas en su segmento de mercado, antes de pensar en crecer el número de sucursales –les narró. Luego añadió:

–Pero Roberto se adelantó a mi propuesta, y me confesó: “Salom, la semana pasada conocí en una reunión en la Cámara de Comercio a Steven, un ex gerente jubilado. Él administraba una sucursal de una cadena de supermercados de los Estados Unidos. Le conté mi inquietud, y me sugirió distribuir en las calles estos volantes” (y me mostró unas hojas impresas con ofertas de descuento que había ordenado imprimir).

Gabriela, Andrés y otros miembros del Equipo Halcón intentaban imaginarse cuál sería el desenlace. Salom les preguntó:

–Roberto me dijo que la campaña de distribución de estos volantes estaba a punto de empezar, se disculpó por no haber esperado a mi propuesta, pero igualmente me pidió mi opinión. ¿Ustedes qué le dirían?

Se escucharon ideas sueltas: no había claridad sobre cómo proceder. Salom les narró lo siguiente:

–Yo le pregunté a Roberto si Steven conocía bien a CORNUCOPIA y su entorno, o si había hecho alguna investigación previa antes de su propuesta. Me reconoció que nada de esto había ocurrido. Me esforzaba entonces por comprender cómo esta persona podía sugerirle en forma improvisada estas tácticas de Chimpancé, totalmente huérfanas de estrategias, a las que le faltaban cada uno de los secretos del Halcón (observación de la realidad, investigación complementaria y planeación inteligente antes de cualquier acción).

“Tácticas huérfanas de estrategias” anotó Pedro en su libreta, y comenzó a ilustrar la frase con el dibujo de un chimpancé vestido con la armadura de un guerrero medieval, en un ataque frustrado y en solitario contra un castillo fortificado. Salom siguió narrando:

–Tal vez Steven había sido un exitoso administrador, cuidadoso de que las operaciones funcionaran según los planes estratégicos diseñados en las oficinas centrales. Pero no tenía formación avanzada en marketing. Si sus jefes habían diseñado ofertas como esas, y si les habían dado algún resultado, seguramente se debía a un ambiente competitivo diferente, donde los clientes valoraban los descuentos y no eran muy fieles al supermercado que Steven administraba ni a sus competidores. 

–Ya entiendo. Entonces, debemos revisar nuestros anuncios, pues a veces abusamos de las ofertas sin mucha claridad en lo que buscamos –reconoció Cristina. Salom le agradeció el comentario, y siguió:

–Lo que los estrategas diseñaron para un momento y lugar, Steven pensó que servía para toda ocasión y todo tipo de supermercados. Cometió el error que ya advertía el psicólogo Abraham Maslow: “cuando tu única herramienta es un martillo, todo te parece un clavo". 

Pedro sonrió, y comenzó a dibujar un chimpancé que rompía una ventana con un martillo. Salom continuó:

–Desafortunadamente, muchos supermercados en los Estados Unidos (y en muchos países) copian una y otra vez esa estrategia, sin diseñar planes exclusivos que les ayuden a alcanzar y dominar una mejor posición en las mentes de sus clientes. Así, terminan en una ineficiente guerra de precios que no produce resultados, pues solo atrae a clientes poco fieles que buscan gangas y descuentos y están atentos para irse luego a otro lado en pos de nuevas ofertas. 

Luego continuó con la historia de CORNUCOPIA:

–Sin embargo, no le dije esto a Roberto, pues preferí enfrentarlo con los hechos y sus posibles resultados, para que él mismo dedujera las lecciones.

“Se trata del método inductivo, mucho más eficaz para este caso que el deductivo”, reflexionó Selene, la psicóloga. 

Salom les narró entonces lo que le dijo a Roberto:

–Le hice esta pregunta vital: “Roberto, ¿estos anuncios van dirigidos a tus clientes actuales o a posibles clientes nuevos?”. Él no lo tenía muy claro. Le expliqué: “es una decisión transcendental, y deberías tomarla sobre bases informadas”. Luego le confesé:  

La semana pasada hice un breve sondeo con mi equipo de trabajo a la salida de seis supermercados (tres tuyos y tres de otras marcas en el sector).

Roberto lo escuchaba con gran expectativa.

Confirmamos que tus clientes actuales valoran mucho los productos y servicios y el ambiente que les ofreces. Tienen un alto poder de compra, y el precio bajo no es el beneficio que más les interesa: no creo que para ellos sea prioritario obtener algunos descuentos. Si se los ofreces, lo que te compren de más no será significativo, y menos aún el dinero que ganes con estas promociones. Y quienes sí desearían precios más atractivos (las personas con un menor nivel de ingresos), viven más lejos y ya tienen el servicio de dos grandes cadenas y muchas pequeñas que compiten por ganar su favor en esos barrios y sectores.

Roberto se mostraba perplejo. Salom concluyó:

–En pocas palabras, Roberto, los clientes de CORNUCOPIA no necesitan esas ofertas (no les interesan mucho), y a tus no-clientes no los atraen: no te conocen muy bien, viven lejos de tus tiendas y reciben muy buenas ofertas cerca de sus casas. Es que nadie puede ser “monedita de oro” que le guste por igual a todo el mundo.

La expresión de Roberto revelaba su desconcierto. Pedro dibujó en su libreta una moneda brillante que rodaba por la calle mientras varias personas intentaban atraparla. Salom continuó así:

–Tratar de conquistar la fidelidad de esos posibles clientes de ingresos medios o bajos, requeriría de un esfuerzo costoso y poco prometedor, que además afectaría la imagen de tu marca ante tus clientes actuales: dejarían de sentir que comprar en CORNUCOPIA es una especie de privilegio por el que vale la pena pagar (así es, lo oí a muchos de ellos con quienes hablé en estas dos semanas). Si tuvieras suficientes recursos, sería más apropiado crear una nueva marca de supermercado para esos sectores, desligada del nombre “CORNUCOPIA” (cuidando de no desgastarlo), y enfocada en los precios bajos (aunque deberías estar listo para enfrentar una fuerte competencia con las marcas establecidas). Lo que no debes hacer hoy es confundir a los clientes que terminarían sin saber qué significa realmente CORNUCOPIA y para quiénes es.

Entonces le advirtió:

–Por decisiones como esta, Roberto, han fracasado muchas empresas. Por eso, tu extensión a otros sectores con una nueva marca debería esperar un par de años hasta lograr los resultados del plan principal. Y aun dudo de que llegue a ser conveniente, pues tu crecimiento debe venir por ahora de tus propios sectores geográficos actuales, gracias a mejoras continuas en el servicio, y de la apertura de supermercados con tu marca CORNUCOPIA orientados a públicos similares en otras ciudades y aun en otros países.

Luego, Salom le narró al Equipo Halcón lo que sucedió:

–Pude notar que la incertidumbre de Roberto se convertía casi en angustia. Pero como ya había invertido algún dinero siguiendo la recomendación de Steven, un Chimpancé que no investigó, sino que se fue por el atajo o “camino fácil pero equivocado”, pensó que no debía perder esa inversión en los volantes (aunque su costo no era nada importante) y comenzó a distribuirlos en las calles. ¿Cuáles creen que fueron los resultados? –les preguntó.

El Equipo Halcón esperó a que Salom hablara. Este les dijo:

–Fueron muy pobres y hasta negativos, como le había anticipado. Un año después, en vez de ganar nuevos clientes, su capital (representado en sus tiendas y en el valor de su marca) se vio mermado. CORNUCOPIA había disparado con escopeta de perdigones, en vez de enfocarse y concentrarse con un rifle de precisión en el segmento donde ya reinaba casi sin competencia. Desalentado, Roberto abandonó sus esfuerzos y terminó vendiendo su cadena a un competidor más grande, que antes había intentado entrar a su mercado sin lograrlo.

Salom concluyó con esta moraleja:

–Con frecuencia los que tienen éxito lo atribuyen a su astucia y habilidad, o a su prestigio, sin observar con cuidado su entorno ni las tendencias. Pero desconocer nuestro posicionamiento actual en los segmentos de clientes que servimos antes de cualquier decisión estratégica, es un error fatal. CORNUCOPIA sabía a quiénes servía, qué beneficios les ofrecía, y cómo en esto se diferenciaba de otras opciones. Era tan fuerte su posición, que otros (como aquella cadena que terminó comprando sus acciones) habían fracasado antes, luchando por entrar en este mercado tan selecto. Sin embargo, Roberto, mal aconsejado por Steven, lo olvidó y actuó como Chimpancé, buscando espejismos y supuestos atajos que lo alejaban del camino acertado.

Luego reflexionó así:

–Lamentablemente, CORNUCOPIA se dejó seducir por la quimera de las ofertas y descuentos, sin comprender que para sus clientes el pagar menos no era una prioridad que los llevara a dejar de lado la calidad y los beneficios. En lugar de esa estrategia, podrían haber trabajado en busca de una calificación aún mejor por razón de su servicio de parte de la gente de contacto, apoyados por todas las áreas y niveles de la empresa. Así habrían fortalecido aún más la fidelidad de sus clientes y sus resultados en ventas y en utilidades, y de paso habrían cerrado la entrada a esos competidores que una y otra vez intentaban arrebatarle parte del mercado a CORNUCOPIA sin mayores logros.

–Y con una inversión prudente, podrían haber dado el siguiente paso: identificar las zonas geográficas donde hoy viven sus clientes y que aún no estaban bien cubiertas, y crear allí nuevos locales –añadió Salom–. Y con esto tendrían suficiente crecimiento, sin aventurarse en mercados de precios bajos que no dominaban ni conocían, en barrios más lejanos. Más adelante podrían entrar paso a paso a servir a los clientes de ingresos altos de otras ciudades que ya sabían de la calidad de CORNUCOPIA. Después de esto, a medida que su prestigio se ampliara, podrían incursionar en los países vecinos.

Los miembros del Equipo Halcón escuchaban a Salom, recordando y comprendiendo lo sucedido detrás de la desventura de CORNUCOPIA, que había sido un caso notable entre los comerciantes del país, mientras pensaban cómo evitar un error tan grave en CAMPIÑA FRESCA. Y así terminó la reunión.

 

 

EPISODIO 21. LO QUE APRENDEMOS DE NUESTROS ACIERTOS Y ERRORES

Entonces Salom observó:

 –Miremos ahora algunas situaciones frecuentes en muchas empresas y cómo las analiza y enfrenta cada una. Las Marmotas y los Chimpancés, cuando comprueban que en su servicio hay un “momento estelar” (una excelente calificación de parte de sus clientes), se imaginan que la causa es que son muy brillantes, y han venido desarrollando habilidades para servirles y atraerlos: creen que esto es lo que les ha permitido mantenerse y crecer, según ellos. 

Luego observó:

–Esas mismas empresas, cuando enfrentan situaciones difíciles o al menos incómodas, las aceptan como “gajes del oficio”, molestias normales en su trabajo que se reflejan en los “momentos amargos”. Para ellos cada queja es un problema, no una oportunidad.

Y añadió:

–Así, ni la Marmota ni el Chimpancé se preocupan por sacar lecciones de sus resultados. Tal vez la Liebre sepa analizar bien todo esto, pero no logra llegar hasta la acción. El Halcón, en cambio, sabe que tanto en sus momentos estelares como en los amargos hay algo más, y que ese algo es muy importante. Se siente estimulado a observar con cuidado,  investigar y aprender para descubrir los secretos que le permitan seguir triunfando.  

El Equipo Halcón escuchaba con gran interés estas reflexiones de Salom, quien continuó:

–El Halcón no acepta sus éxitos o sus momentos difíciles como son, sino que indaga y profundiza para comprenderlos mejor y extraer valiosas enseñanzas.

Luego les propuso esta curiosa reflexión.

–Imaginen un campeonato de fútbol en el futuro, cuando todos los errores (de los técnicos, de los jugadores o de los árbitros) sean asuntos totalmente olvidados, gracias a algún desarrollo tecnológico de inteligencia artificial que hoy no conocemos. Nadie, nada, comete ningún error en ningún momento: ¿qué podría pasar allí?

–Serían partidos muy aburridos, totalmente predecibles, y la gente perdería el interés en este deporte –comentó Jean Jacques –. Si tú no te equivocas, tu contendor no te podrá meter ni un solo gol. Y esto valdrá para ambos equipos. ¡Sería la muerte del fútbol!

Salom le agradeció con un guiño y una señal con su pulgar. Luego, Pedro preguntó: 

–Salom, dicen que “la experiencia es un archivo lleno de errores”: ¿qué opinas?

–Pedro, pues si esto es así, nosotros ya somos bastante expertos –bromeó Cristina.

Pedro miró a Cristina con una sonrisa seca. Salom le agradeció, y luego le dijo:

–Es cierto, Pedro. Y también se afirma que “el experto es quien ha cometido ya todo tipo de errores en su campo de trabajo”. Pero ¿por qué se le llama experto y no tonto?: sencillamente, por lo que hace con sus errores: siempre está aprendiendo de ellos. El tonto acierta pocas veces, falla muchas, y nunca aprende de esto. Por ejemplo, el jefe le pregunta al vendedor tonto por qué no vendió nada, y este le responde: “jefe, estábamos de malas”. Y cuando vende, tampoco sabe la causa, solo dice: “hoy tuve buena suerte”. En cambio, el experto siempre observa y aprende, y por eso se transforma paso a paso en Halcón.

Luego les dijo:

–Es imposible no tener errores o fallas. Pero, como decía Jan Carlzon a su gente: “El derecho a cometer errores no equivale al derecho a ser incompetentes, especialmente como gerentes”. Lo importante es lo que, como Halcones, aprendemos de cada error. De hecho, si la misma naturaleza no cometiera errores, ninguno de nosotros estaría aquí ahora –añadió, mirando a cada uno detenidamente. Todos se cruzaron sus miradas, sorprendidos. Salom les explicó:

–La evolución solo se da por pequeños errores de copiado en las instrucciones genéticas transmitidas de padres a hijos por el ADN en el interior de las células. La mayoría de las veces estos errores no afectan a la descendencia. En muchos casos, nace un ser no viable o con defectos, pero algunas veces resultan mejoras importantes que representan ventajas ante el entorno (los recursos y los competidores).

Y concluyó:

–Así, los seres humanos somos el fruto de millones de años de “errores exitosos” en la copia de instrucciones para dar vida a un nuevo ser. Eso es la evolución. 

Todos escucharon estas sabias reflexiones, que los invitaban a mejorar aun desde los errores. Salom le dijo luego a Pedro:

–Inclusive, mira cómo el Halcón comete errores intencionales para observar y aprender (él los llama “experimentos”). Es una de las estrategias del laboratorio de ideas.

La Marmota, en cambio, no comete muchos errores pues no actúa: prefiere la pasividad que le impide avanzar, pero ese es su peor error. “El mayor riesgo es no arriesgarse”, dice la sabiduría popular. Por su parte, el Chimpancé comete errores repetidos, pero no por haber planeado: él ni siquiera tiene un plan de aprendizaje detrás de sus acciones frenéticas.

Pedro estuvo de acuerdo y le agradeció la explicación, mientras completaba el dibujo de una célula en con todos sus cromosomas y tomaba algunas notas en su libreta.

Veo que son reflexiones muy sabias, Salom –comentó Selene.

 Recientemente ella había dictado en la universidad una conferencia sobre Psicología de la creatividad y la innovación a partir del error y el fracaso, que fue muy bien comentada.

Salom aprovechó para expresarle que había disfrutado la lectura de esta charla y la invitó a compartir la siguiente conclusión de su exposición, que muchos venían difundiendo con entusiasmo entre sus amigos y conocidos:


No hay nada más valioso para un niño que aprender, de la  mano de sus padres y maestros, a extraer sus propias lecciones emocionales y racionales de sus errores y aun de sus faltas... y claro, también de sus aciertos y logros. Todo lo demás es teoría, pero aquí podemos observar la vida misma con todo su poder.

Todos felicitaron a Selene. Salom le guiñó un ojo mientras levantaba su pulgar.

 Entonces, los invitó a aplicar a CAMPIÑA FRESCA, en grupos, el instrumento de diagnóstico Nuestros momentos de la verdad y lo que nos revelan sobre nuestro triángulo del servicio. Así, buscaron qué causaba los momentos estelares, agridulces o amargos. El mirarse bajo este concepto les ayudó a comprender mejor en qué consiste el servicio de Halcón y qué tan cerca o lejos estaban de alcanzarlo. Aunque hubo discusiones, a veces acaloradas, primero en los grupos de a tres y luego al presentar las conclusiones de todos los grupos, poco a poco se fueron poniendo de acuerdo.

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El impacto del acompañamiento en las diferentes personas de CAMPIÑA FRESCA

· Ahora somos conscientes de que la gerencia del servicio requiere un proceso sistemático de planeación y ejecución, que involucra a todas las áreas y busca empoderar a los empleados, abrazar a los clientes, tocar el corazón y humanizar el mercadeo… 


EPISODIO 22. LOS OBJETIVOS BIEN ELEGIDOS PARA NO DESPERDICIAR RECURSOS NI ESFUERZOS

Por Christian Betancur Botero

El gran reto: diferenciarnos exitosamente en la mente de nuestros clientes

La tarea del Equipo Halcón ahora era concluir los diagnósticos y elegir un enfoque apropiado y eficaz, que permitiera diferenciar positivamente a CAMPIÑA FRESCA en la mente y el corazón de sus clientes y de todos sus públicos. Sería el enfoque que la guiaría para mejorar radicalmente el servicio, ganando así una imagen sólida que le permitiera avanzar y consolidarse.

Mientras compartían la habitual taza de café, Salom les dijo:

–Antes de seguir, recordemos la calificación que ustedes mismos se dieron en aquel diagnóstico que hicieron antes de nuestra reunión inicial:

· En la parte B, Diseño creativo de nuestra visión y nuestras estrategias, se calificaron con menos de 6 sobre 10 (16 puntos sobre 28, que equivale al 57.1%).

–Y en el último diagnóstico durante la reunión anterior, (Parte D, 15-16. Nuestra ESTRATEGIA y su relación con los clientes, con nuestra gente y con los sistemas y procedimientos), la calificación que ustedes mismos se dieron fue aún más baja: 2 sobre 4 (50%)

Nadie había olvidado estos pobres resultados. Salom continuó:

–El lado positivo es que tenemos un muy buen margen para mejorar. Y esta será nuestra gran tarea ahora, ya que sin ella sólo sufriremos un inmenso desperdicio de esfuerzos y recursos, con un gran riesgo de desaprovechar nuestras verdaderas oportunidades.

Entonces les dijo esto:

–Hace poco, en sus conclusiones, Cristina nos hizo una observación muy acertada: debemos concentrarnos en objetivos cuidadosamente seleccionados y diferenciadores. Así debe ser. Y no olvidemos que la diferenciación exitosa es un proceso laborioso, que exige mucho análisis y mentes muy creativas, que sepan mirar la realidad con nuevos ojos y tengan la habilidad de descubrir oportunidades valiosas que otros no han visto o no han sabido aprovechar. No se trata solo de ser ingeniosos e impactantes con nuestros mensajes. Es mucho más que esto.

Luego les explicó:

–Recordemos que el inventario promedio de un supermercado es de 40.000 productos distintos. Una familia corriente cubre un 80 a 85% de sus necesidades con solo 150, dejando a unos 39.850 ignorados en los estantes. Pues bien, si nuestros proveedores tienen ese reto monumental para lograr diferenciarse y que en nuestras estanterías los clientes prefieran sus marcas, nuestro propio reto como supermercado no es menor: ¿qué haremos para que, entre tantas opciones de mercados y tiendas, nuestro segmento de clientes nos elija, nos prefiera, nos sea fiel y además nos recomiende a otros? Es algo que debemos planear conscientemente, no dejarlo a la suerte.

–Caramba, Salom, realmente no es un reto fácil –reconoció Andrés –pero seguramente en saber diferenciarnos estará la clave.

–Tienes razón. Por eso, debemos proceder con gran cuidado, dando un paso a la vez. Entonces, para enfocarnos y apuntar al centro del blanco sin dispersar nuestros esfuerzos, daremos ahora una nueva mirada: ¡y no cualquier mirada! Esto será esencial para que nuestro siguiente diagnóstico sea acertado, para que la estrategia que surja de allí finalmente sea exitosa y para que no desperdiciemos nuestros recursos, siempre limitados; ¿verdad, Pedro?

Este, sorprendido ante la pregunta, interrumpió una frase que había empezado a escribir bajo un dibujo de las dos amazonas que disparaban sus flechas sin atinarle, esta vez a un cervatillo que cruzaba veloz:

“No desperdiciar nuestros recur...”.

Pedro miró a Salom, quien le guiñó su ojo antes de continuar.

El experimento del lápiz sobre la mano

Entonces, pidió prestado su lápiz a Pedro, tomó con cuidado la mano de Selene y presionó su palma por el extremo del borrador. Ella lo miró extrañada mientras sonreía nerviosamente. Salom volteó el lápiz, y en esta ocasión presionó aplicando menos fuerza con la punta. Selene retiró su mano por el dolor.

El Equipo Halcón se sorprendió ante este experimento. Salom les explicó:

–Perdón Selene, y muchas gracias por tu ayuda. Mira que la fuerza que apliqué sobre tu mano fue menor con la punta del lápiz que con el borrador. La moraleja es que la fuerza concentrada en la punta, aunque sea menor, es mucho más efectiva que la fuerza dispersada en un área más amplia (el borrador). Es el gran secreto de la diferenciación exitosa. Y así, Selene, vemos cómo el buen marketing se parece a un concurso de tiro al blanco muy especial, en el que cada impacto en el centro te da puntos, pero fuera del centro, no solo no te aporta nada, sino que te los resta.

Selene asintió con una sonrisa expresiva, mientras se sobaba la palma de su mano. Salom fingió que hacía un pase mágico sobre esta para que su molestia desapareciera. Todos rieron con la broma.

Luego siguió:

Y esa es la clave de los objetivos claros y la segmentación inteligente y bien planeada, aplicada al servicio (y a cada elemento del marketing). Estos no solo nos facilitan las decisiones de inversión y de acción, sino que motivan a todos en la empresa, y en especial a quienes responden por el contacto con el cliente, al dejarles claro lo que SÍ deben hacer, lo que NO deben hacer y lo que todos ganarán con esto. Se supera la ambigüedad, y esto hace que las estrategias y acciones de la empresa sean más eficaces, y sus mensajes mucho más atractivos y más comprensibles para los clientes del segmento

Y concluyó así:

Como el gatico de Cheshire le advirtió a Alicia (en el País de las Maravillas): "si tú no sabes a dónde vas, cualquier camino te dará igual".

Finalmente se despidieron, con la promesa de Salom de analizar en la siguiente reunión un caso real del país que mostró las graves consecuencias del desenfoque estratégico de un importante supermercado en el país. Así el Equipo Halcón se acercaba paso a paso al concepto de POSICIONAMIENTO EXITOSO.

EPISODIO 20. LA CULTURA DEL SERVICIO

Por Christian Betancur Botero

Finalmente, Salom les hizo una invitación a todos:

–Debemos investigar y conocer los momentos de la verdad que viven nuestros clientes con nosotros: esto nos guiará en el rediseño de nuestro servicio de Halcón en CAMPIÑA FRESCA. Si no, andaremos a ciegas, como tantas empresas Chimpancés o Marmotas, esos dos personajes que ni investigan ni planean.

Salom concluyó con esta reflexión a la que llamó la gran enseñanza de Jan Carlzon:

 “Una empresa vale, NO por los activos ‘duros’ (aviones, edificios, máquinas…) sino por la forma como los clientes la perciben y valoran en esos momentos de la verdad”. 

–Preguntémonos ahora: ¿Cómo es la cultura en CAMPIÑA FRESCA? La respuesta no es fácil, ya que la cultura tiene una característica especial: sus rasgos suelen ser más evidentes para los extraños, y esto solo tras una observación larga y paciente de muchas interacciones humanas, como lo advierten los antropólogos  culturales –añadió Salom.

Entonces, Salom invitó a cada uno a narrar sus primeras semanas en CAMPIÑA FRESCA: ¿qué observó, qué vivió, qué le sorprendió, qué le molestó, qué le gustó más? Fue una charla muy animada: todos relataron sus recuerdos y anécdotas, y compartieron lo que iban poco a poco aprendiendo para los siguientes meses y años. Salom les hizo ver cómo sus recuerdos diferían de uno a otro, pero tenían coincidencias importantes en cuanto a la forma de ver a su empresa. 

–Son esas coincidencias las que nos muestran un poco la esencia de nuestra cultura. Pero, como vimos hace un momento, las diferencias nos advierten que en ocasiones podemos tener dificultades para trabajar como equipo en búsqueda de metas comunes. Estas diferencias nacen del origen geográfico y del entorno familiar y educativo de cada uno: por ejemplo, cada profesión mira los negocios desde una cultura propia, diferente de otras ¿No lo creen así? –preguntó guiñando el ojo a Pedro y a Andrés. Ambos se miraron sin decir nada. Salom añadió:

Los valores (lo que la gente valora y busca y por lo que trabaja y se esfuerza) son entonces una parte esencial de toda cultura.

Y continúo, invitándolos a conversar un poco más acerca de la cultura. Gabriela, como siempre buscando el lado práctico de cada enseñanza, preguntó:

 –Salom ¿cómo se aplica todo esto en CAMPIÑA FRESCA?

 Salom le agradeció la pregunta, y procedió a explicarles:

 –Pues mira, Gabriela. La cultura es el motor de una organización que la impulsa para avanzar, y el timón que fija el rumbo. Les indica a las personas qué se espera de ellas, y las anima y estimula para que lo logren. El barco sin motor no avanza, y si el timón se atora, solo se mueve en círculos o sigue derecho hasta estrellarse con los arrecifes o perderse en el océano. La cultura todo lo guía, de manera misteriosa y no siempre claramente comprensible. 

–El aprendizaje de la cultura solo en parte es consciente –los invitó luego a reflexionar–. Se logra por la capacitación, pero mucho más por la observación y la interacción vital y emocional diaria con jefes, compañeros, proveedores y clientes.

La conclusión de Salom fue esta conocida frase sobre el valor del ejemplo:

Predica constantemente con tu ejemplo. Pero solo cuando sea necesario, habla 

 
Salom finalizó así:

–La cultura se vive, no se enseña, como vimos. Nunca encontraremos un jardín bien cultivado que no tenga un buen jardinero. Así mismo, detrás de todo equipo dedicado y triunfador, sea una empresa o una de sus áreas, siempre hay una verdadera cultura del servicio, con un liderazgo claro y comprometido y unas creencias, valores y prioridades compartidos y aceptados por todos en la organización y en cada área.

Y luego les explicó: 








 

EPISODIO 19. LOS MOMENTOS ESTELARES, NEUTROS O AMARGOS Y EL CICLO DEL SERVICIO

Al reunirse de nuevo, Salom invitó al Equipo Halcón a avanzar un paso más.

–Nos preguntábamos qué debemos observar en nuestros diagnósticos para que las estrategias que surjan nos ayuden a transformarnos en Halcones y comprometan a todas las áreas y niveles de nuestra organización. ¿Cómo procederemos? Entonces les explicó:

–Los expertos consideraban la calidad del servicio como un concepto difícil de medir y gestionar, por ser un proceso intangible y subjetivo. Sin embargo, en los años 80 del siglo XX Jan Carlzon, un líder empresarial sueco, transformó radicalmente y con gran éxito la compañía que presidía por medio de herramientas y conceptos muy simples y claros. Sus ideas esenciales siguen vigentes aun hoy como instrumentos de análisis y planeación. La American Management Association los calificó como “uno de los desarrollos más importantes en administración durante el siglo XX” –puntualizó Salom. Luego les narró:

–Carlzon, presidente de la aerolínea SAS (Scandinavian Air System), logró revertir una grave caída en los ingresos al transformarla, de una empresa “en el negocio de los aviones” a una empresa “en el negocio de servicio a los pasajeros”. Esto para algunos es una aclaración innecesaria (alegan que no hay pasajeros sin aviones). Pero tiene todo el sentido y es la esencia del buen servicio –les mostró. Y luego continuó así:

Y es que el anterior presidente, Carl-Olov Munkberg, había reducido rutas y frecuencias de vuelos, y había cambiado los aviones de tamaño mediano por otros más grandes. En el fondo, su mensaje (y su estrategia) parecía ser: “preferimos ahorrar en tripulaciones y en toda la operación, y juntar los pasajeros de varios vuelos en uno solo, aunque esto los obligue a ellos a alterar y demorar sus agendas”. Su negocio y su enfoque estaban en la “eficiencia” de los recursos, por medio de un drástico recorte de gastos, pero no en la satisfacción y fidelización de más y mejores clientes.

–Suena extraño: así la empresa pierde la pista y se queda sin clientes –comentó Cristina.

Salom le guiñó el ojo. Pedro dibujaba un avión que se salía de la pista de aterrizaje.

Esto me recuerda el consejo que, con gran ironía y sabiduría, le dio un colega mío a aquel gerente empeñado en disminuir sus gastos por encima de cualquier opción que mejorara sus finanzas –siguió Salom–: “hay una solución definitiva para reducir los costos al mínimo”, le anunció. El cliente lo miró entusiasmado, hasta que supo cuál era esa solución: “basta con cerrar la empresa: ya no habrá más gastos”, le advirtió mi amigo.

Andrés miró a Pedro, quien reflexionó en silencio. Salom retomó su narración:

Pero Carlzon reversó la “solución de Chimpancé” de Munkberg (aunque él no la llamaba así) orientada a reducir servicios, horarios y rutas “para ahorrar costos”, pues era obvio que incomodaba a los clientes y los alejaba de SAS. ¡Y sin clientes no habría negocio! 

Salom saboreó su café mientras miraba al Equipo Halcón, y continuó explicándoles:

Carlzon decidió concentrarse en elementos esenciales del servicio: por ejemplo, SAS era una de las aerolíneas más impuntuales de Europa. Y el tiempo para los pasajeros es precioso, sea que viajen por negocios o que vayan de vacaciones. Entonces, en equipos de trabajo integrados por todas las áreas buscaron dónde se “fugaba” cada minuto que causaba los retrasos. Poco a poco fueron corrigiendo estos errores.

Salom continuó así:

–Además, Carlzon logró transformar la cultura empresarial, volcando a todas las áreas hacia el cliente y traspasando el poder de decisiones y solución de los problemas desde los supervisores y los mandos medios a la gente de contacto con el cliente, animándolos a pensar, sentir y actuar como este (“aplanar la pirámide” del organigrama, lo llamaba).

Todos escuchaban la historia con gran interés. Salom les dijo: 

–Y fue así como SAS, paso a paso, se convirtió en una de las más puntuales y eficientes, recuperó el favor de los clientes y superó en rentabilidad a muchas otras aerolíneas.

–En cierta ocasión –continuó Salom, a manera de ejemplo–, Carlzon llamó a un capitán que se había retrasado varios minutos para ponerse al frente de su avión, con perjuicio de la política de estricta puntualidad.

Algunos imaginaban el regaño, pero Salom continuó así:

–Esto le dijo, tras oír sus explicaciones: “capitán, por favor dígame qué puedo hacer desde la presidencia y qué puede hacer toda la compañía por usted para que esto nunca se repita”.

Pedro dibujó un piloto que corría retrasado a su avión, mientras miraba su reloj.

–¿Qué pasó entonces?: El capitán no se sintió ni regañado ni humillado, sino altamente comprometido. Fue un maravilloso ejemplo del liderazgo en SAS –concluyó.

–¡Qué gran lección sobre el manejo positivo de la disciplina, Salom! –exclamó Gloria. Salom le sonrió con su peculiar guiño. 

El ciclo del servicio

–Carlzon explicaba: los momentos de la verdad (contactos intensos entre la empresa y su cliente) son los que hacen que una empresa realmente valga ante sus ojos. Estos momentos se enlazan en el “ciclo del servicio”, desde que el cliente piensa en comprar, hasta que termina el ciclo y queda o no satisfecho les dijo, mostrándoles la siguiente figura: 


                                                                               El ciclo del servicio

–Cada uno de los momentos o contactos lo evalúa el cliente en su “libreta de calificaciones” (de manera consciente o no), como “estelar” (le fue muy bien) o “amargo” (una mala experiencia)  –les explicó Salom, y luego les propuso esta reflexión, fruto de sus propias investigaciones como consultor:

–Si les preguntamos a diferentes empresarios qué pasa en la mente de sus clientes al decidir una compra, cuál es su “protocolo de decisión”, muchos no logran explicarlo dentro de este concepto sencillo y al mismo tiempo válido.

Y continuó así:

 –Estos empresarios solo saben que:

· Algunos los buscan y les compran, y otros los ignoran o se van sin comprarles.

· Algunos regresan a comprar de nuevo, mientras otros nunca vuelven.

· Algunos recomiendan a otros que les compren, y otros sugieren que no lo hagan.

–La verdad es que muchos de esos gerentes y ejecutivos solo tienen una idea vaga acerca del porqué y el cómo de cada una de estas reacciones de los clientes.

Salom hizo un paréntesis, y les mostró algunos anuncios recientes:

–Por ejemplo, observemos que muchas empresas, en su publicidad, dicen que entregan a sus clientes experiencias memorables o emociones inolvidables. Lo irónico es que, con frecuencia, las experiencias y las emociones se vuelven negativas, molestas y aun dolorosas para los clientes, y estas son más memorables o inolvidables que las positivas.

Salom saboreó su café, y continuó:

–De hecho, así como pasa con las noticias, la gente tiende a recordar, comentar y multiplicar mucho más las emociones negativas que las positivas. Seguramente esas empresas hacen un pobre trabajo en su tarea fundamental de escuchar a sus clientes.

Tras este paréntesis, Salom siguió su narración:

–Carlzon nos mostraba cómo el ciclo del servicio es un patrón o esquema natural que se da en la mente de nuestros clientes cuando evalúan nuestro servicio. Pocas veces lo hacen de manera consciente y puede variar de una persona a otra y de una compra simple a una compra compleja (bienes durables de alto costo).

Finalmente, les hizo una invitación a todos:

Debemos investigar y conocer los momentos de la verdad que viven nuestros clientes con nosotros: esto nos guiará en el rediseño de nuestro servicio de Halcón en CAMPIÑA FRESCA. Si no, andaremos a ciegas, como tantas empresas Chimpancés o Marmotas, esos dos personajes que ni investigan ni planean.

Entonces Salom les mostró la acertada advertencia que alguna vez le escuchó a Horacio Marchand, consultor mexicano:

La empresa se debe diseñar de afuera para dentro.

Los momentos de la verdad son el núcleo de la arquitectura organizacional… y no una consecuencia accidental del diseño organizacional concebido de adentro para afuera

Salom concluyó con esta reflexión a la que llamó la gran enseñanza de Carlzon:

“Una empresa vale, NO por los activos ‘duros’ (aviones, edificios, máquinas…) sino por la forma como los clientes la perciben y valoran en esos momentos de la verdad”. 

 Andrés pudo observar que Pedro dibujaba en su libreta el esquema del ciclo del servicio y el signo $ en el centro. Y así concluyeron esta nueva reunión.

ENTREGA 1. ¿Qué hace tan valioso al libro EL VENDEDOR HALCÓN: sus estrategias?

Bien, amigos lectores. Por fin solucioné los asuntos técnicos más importantes (aún me faltan otros) para presentarles esta nueva etapa de mi...