EPISODIO 43. TALLERES DE EMPATÍA Y COMUNICACIÓN: B. Meditaciones para la empatía (continúa)

 Selene les muestra cómo la empatía logra cambiar radicalmente la historia humana. Para ello, les narra la experiencia de un prestigioso facilitador a quien la empatía le ayudó a comprender qué era lo que bloqueaba las mentes de dos adversarios que debían negociar un difícil proceso de paz para poner fin a un conflicto religioso originado hacía ocho siglos. Con esta comprensión en mente, el facilitador logró que cada uno se enfocara en la historia personal y familiar y en las aficiones y los sentimientos de su contraparte... ¡y así llegaron a la paz!


En el episodio anterior, Selene les había propuesto:

Imaginemos que tu familia te encarga, con instrucciones firmes y drásticas, que negocies con el dueño de la finca vecina, con quien tienen un difícil pleito de linderos hace años que incluso ha causado peleas y heridas graves. Debes finalizar el litigio acordando condiciones aceptables para ambos, sin ceder demasiado. ¿Cómo te sientes ante este reto?

Entonces los invitó:

Tal vez esa situación se parece a un suceso que ahora les voy a narrar. ¿Han pensado qué se mueve, por ejemplo, dentro de la mente de quienes se ven enfrentados a negociar un tratado de paz con sus enemigos? ¿Qué temores los sobrecogen, qué los detiene para avanzar?

Ella, aficionada también a indagar en la historia en busca de sus lecciones (“es el laboratorio vivo de las sociedades humanas”, afirmaba con énfasis), hizo una breve pausa para tomar un poco de agua, y les contó esto:

Yo era solo una niña aquella noche de noviembre de 1995 cuando, sentada en el suelo al lado de la mecedora de mi abuelo Octavio, lo acompañaba a mirar las noticias. En la televisión apareció, desde Israel, Noa Ben Artzi, una bella teniente del ejército de solo 18 años (prestaba el servicio militar obligatorio) quien llevaba sus gafas de sol sobre su cabello de color rojizo, como enmarcando su expresión abatida.

Selene les explicó:

Ella era la nieta del primer ministro, Isaac Rabin, a quien Yigal Amir, un joven judío considerado por su propios compañeros como un fanático religioso, había asesinado un día antes de dos disparos. La chica lo despedía desconsolada entre lágrimas de desolación. Yo tomé angustiada la mano de mi abuelo, mientras me imaginaba con gran dolor cómo me sentiría si yo misma lo perdiera a él de un modo tan trágico. Aún recuerdo su mirada dulce y el cálido apretón de su mano en la mía, que me tranquilizaron un poco. Entonces, escuchamos juntos las palabras finales del breve discurso de la nieta de Rabin que me conmovieron hondamente:

“Eres tan maravilloso. Personas más ilustres que yo te han honrado con sus palabras, pero ninguno de ellos fue depositario de esa caricia de tus manos tibias y delicadas, del abrazo cálido que guardabas sólo para nosotros, de esa sonrisa tan tuya que siempre me ha expresado tanto, esa sonrisa que ya no está y se congeló contigo” .

Debo confesarles que sentí una gran angustia al escuchar a esta chica profundamente adolorida, algunos años mayor que yo, quien además me ayudó a ver en Rabin a un verdadero ser humano, de carne y hueso, que acariciaba y guiaba con amor y sabiduría a sus nietos, más que a ese hombre importante pero lejano, al que en ocasiones yo misma escuchaba nombrar en las noticias internacionales sin comprender muy bien quién era él.

Todos la escuchaban conmovidos. Selene les preguntó:

¿Saben por qué les cuento esta historia? Ya lo verán... ya lo verán... les prometió con una sonrisa insinuante. Y continuó así, ante la expectativa creciente de todos:

–En lo que les voy a narrar ahora, podemos observar el inmenso poder de la empatía, que incluso llega a cambiar radicalmente la historia humana.

“¿Cambiar la historia humana?” Ana Margarita y sus compañeros la escuchaban, intrigados sobre cómo podía ser esto. Tras una nueva pausa para beber un poco más de agua, Selene continuó:

Vamos pues ahora a otro lugar del mundo. Durante siglos los norirlandeses católicos y sus compatriotas protestantes se enfrentaron en duras luchas sangrientas: absurdamente se odiaban y se mataban en el nombre de un mismo Dios... hasta que firmaron el Acuerdo de Paz del Viernes Santo en abril de 1998. ¿Cómo se logró este importante cambio que benefició a todos y salvó muchas vidas?

Selene observaba los rostros atentos.

Les contaré lo siguiente: dejar atrás tantos siglos de prejuicios, odios y agresiones mutuas no fue nada fácil. Cuando se reanudaron las conversaciones de paz, el presidente de los Estados Unidos, país en el que viven casi 40 millones de ciudadanos de origen irlandés, era Bill Clinton, quien envió a George Mitchell, político y abogado de gran sabiduría, para servir de facilitador, con la aceptación de ambos bandos y de los gobiernos involucrados (Irlanda del Norte, la República de Irlanda y el Reino Unido). Para empezar, Mitchell les dijo: “yo no vengo a imponer nada, solo a ser testigo de sus acuerdos”. Pero los acercamientos en el castillo de Stormont en Belfast, sede de las conversaciones, en vez de avanzar, parecían estancarse y fracasar. ¿Qué estaba ocurriendo, por qué retrocedían? Ya hablamos de la necesaria empatía entre los bandos para dar fin a una guerra. Entonces, ¿cómo podrían superar ese punto muerto?

Selene calló, observando y esperando alguna respuesta de sus oyentes. Tras un momento de silencio, les explicó:

–Mitchell comprendía los temores de Gerry Adams, caudillo del bando católico, y de David Trimble, líder de los protestantes de Irlanda del Norte. Sí, así es, él los comprendía y aun podemos decir que los miraba con empatía. ¿Qué podía hacer ahora?

Selene les mostró fotos de Mitchell al lado de los dos políticos norirlandeses.

¿Qué percibía Mitchell? No lo sabemos. Yo creo que a él su experiencia le mostraba que ambos sentían una gran presión desde sus propios bandos para no ir más allá de ciertos límites que los más radicales consideraban infranqueables. Era un gran obstáculo, que les impedía avanzar. Y seguramente ambos recordaban con temor y gran aprehensión, no solo aquella historia reciente de la trágica muerte de Rabin que presencié de niña con mi abuelo ante el televisor, sino también el asesinato del gobernante egipcio Anwar el-Sadat en 1981 a manos de un grupo de sus propios soldados liderados por el teniente de artillería Khalid Al-Islambouli, miembro de la Yihad Islámica egipcia, al grito de "¡maté al faraón!". En ambos casos los negociadores de paz terminaron pagando con sus propias vidas.

Todos escuchaban conmovidos. Selene les explicó por qué los habían asesinado. 

Los magnicidas sentían que vengaban una traición a la patria. El-Sadat había firmado la paz con su archienemigo Israel tras cuatro guerras que llevaron a sucesivas derrotas de su país. Y Rabin, 14 años más tarde, había firmado los Acuerdos de Oslo con la Autoridad Palestina, para avanzar hacia el reconocimiento de su autonomía y su territorio, lo que traería paz a la región. Y me lo imagino les confesó Selene–, Mitchell comprendía cómo este temor de fracasar ante los suyos, quienes podrían llegar a cobrar sus acciones quitándoles la vida, se alzaba como un inmenso muro que bloqueaba cualquier camino hacia un acuerdo entre los líderes norirlandeses de ambos bandos. 

Fue entonces cuando decidió que era necesario hacerles una sorprendente invitación, que cambió el curso de las negociaciones y nos demostró a ustedes y a mí la enorme fuerza de la empatía.

Ana Margarita y los demás asistentes oían atentos esta historia. Selene les narró lo que ocurrió luego:

–Mitchell les sugirió que viajaran con él a Londres para pasar un fin de semana de descanso en la embajada de su país. La condición era que no se hablaría de política, solo de gustos y aficiones y de temas personales y familiares. Así lo hicieron, y el resultado fue casi mágico. La experiencia que ambos vivieron fue, como yo la entiendo, uno de los más destacados ejemplos de empatía –les reveló Selene dejando ver un brillo en sus ojos que muchos observaron conmovidos.

Y continuó:

–A medida que compartían sus vivencias y sus sentimientos personales, cada uno comenzó a mirar a su oponente, no como un enemigo malvado, sino como un compatriota y una persona de carne y hueso, con sus intereses propios, sus pasatiempos, sus temores, sus debilidades y sus cualidades: ¡un ser humano como él mismo!

Miró a todos en silencio por un momento, y confirmó lo que ya algunos pensaban:

¡Sí, de la misma manera que las palabras de la nieta de Rabin nos enseñaron a ver en él al ser humano sabio, tierno y cariñoso y no solo al estadista!

Escuchó algunos susurros de asentimiento. Luego concluyó así su historia:

De esta manera, los prejuicios fueron cayendo, y los acuerdos fluyeron. Ambos dejaron de mirar lo que los dividía para enfocarse juntos en un futuro mucho mejor para todos. Y así fue como se firmó la paz el 10 de abril de 1998, Viernes Santo, y ha avanzado desde entonces hacia un gobierno estable, compartido y sin violencia, excepto unos pocos incidentes esperables en cualquier proceso de paz.

Selene entonces les mostró una foto del documento, en la parte final donde se ven las firmas de los participantes en el acuerdo. 

Todos se sentían impresionados y fueron comprendiendo mejor el poder de la empatía en la comunicación humana. Selene añadió:

–Consideremos por otra parte la experiencia que viven hoy muchos niños palestinos y judíos invitados a compartir sus escuelas con el fin de desarrollar una comprensión mutua más profunda entre los dos pueblos (es decir, la empatía), para ir aclimatando el ambiente de paz hacia el futuro, a pesar de las duras guerras que enfrentan al gobierno de Israel con los grupos enemigos de la región.

Y así, Ana Margarita, Adelaida, Raúl y todos sus compañeros iban comprendiendo mejor en qué consistía la empatía, por qué era tan importante y cómo podían vivirla.


¿Qué sigue luego? 

Selene y su audiencia se preparan para aplicar la empatía a la comunicación con sus clientes externos e internos (compañeros, colegas..) por medio de dramatizaciones.

Andrés les habla de cómo buscarán, valiéndose de la tecnología, un conocimiento íntimo del cliente similar al que desarrolla la dueña de una pequeña tienda de ropa con sus clientas.

 

SOBRE LOS DOS PRESTIGIOSOS PROLOGUISTAS DE ESTA NOVELA EMPRESARIAL

“El posicionamiento, esa curiosa palabra. Los expertos no se ponen de acuerdo en su definición”. 

David Ogilvy en su libro Ogilvy on advertising.


Hace unos años Guadalupe Mantilla, Presidente del diario El Comercio de Quito al que estaba asesorando, me invitó a que la acompañara al lanzamiento de la Cerveza Latina... creada “para las mujeres y los jóvenes que consumen poca cerveza". Hermosos comerciales, estrategia dudosa.  Al día siguiente aproveché que iba a visitar la agencia publicitaria y le pregunté a su gerente por su estrategia de posicionamiento. No era nada clara. Obviamente un producto tan mal enfocado (para las mamás y sus hijos) fracasó. (Años después se lanzó en México otra Cerveza Latina, con un enfoque diferente. No me refiero a esta).

Al otro lado de la misma moneda encontramos a la cerveza mexicana Corona, que ha sabido conquistar con coherencia una posición claro y una imagen fresca y relajada en las mentes del público global: hoy está en 180 países. (Casi todo el mundo. Consideremos que las Naciones Unidas tienen 193 países miembros y la Fifa tiene 211).

Preguntemos a diez personas si han oído y tal vez usado la palabra “posicionamiento”. Seguro que todos la han oído y muchos la han usado. (Y no hablamos del posicionamiento en los motores de búsqueda en internet, sino de la estrategia de posicionamiento en la mente de los clientes). Pero si les pedimos que la definan, nos hablarán de prestigio, imagen, o algo así... nada concreto. Hay muchas definiciones posibles y no hay mucho acuerdo sobre esto.

Pero el posicionamiento es esencial en cualquier estrategia empresarial o de productos y marcas. Si alguien tiene éxito y aceptación es porque tiene una posición fuerte y clara en la mente de sus clientes (aunque él mismo no sea consciente de que eso se llama posicionamiento).

Una revisión de la literatura especializada muestra que el concepto de posicionamiento se ha consolidado como una herramienta estratégica fundamental en el mundo empresarial. Por ejemplo, en la investigación "Positioning – a literature review" publicado en 2021, Natasha Saqib realiza un exhaustivo análisis de las diversas teorías y enfoques sobre el posicionamiento para corroborar su vigencia, destacando su importancia para diferenciarse y construir marcas sólidas. (ver: https://www.emerald.com/insight/content/doi/10.1108/prr-06-2019-0016/full/html).


Cuando leas esta novela, notarás  cómo todos los diagnósticos sobre el servicio en CAMPIÑA FRESCA confluyen y se dirigen a comprender el posicionamiento actual del servicio en la mente de los clientes de la empresa, para generar a partir de allí la nueva visión de futuro (el posicionamiento  deseado y diferenciador). Esto lo vimos en los episodios 25 y 26 del blog. Desde el posicionamiento deseado surgen, poderosos, los planes y las estrategia y tácticas para triunfar. 

Considerando todo esto, decidí preguntar a dos grandes expertos internacionales en posicionamiento si aceptaban prologar este libro. Ya hemos conocido la semana pasada la generosa opinión de Carlos Fernando Villa, gran experto colombiano que hoy ejerce su profesión en los Estados Unidos. Y hoy conoceremos la de Raúl Peralba Fortuny, uno de los españoles y europeos que mejor conoce y aplica el tema. Ambos son socios de Trout & Partners International, fundada por ellos junto al inventor del posicionamiento, el fallecido Jack Trout y otros nueve estrategas de diferentes países.


Jack Trout, Raúl Peralba y Carlos F. Villa, de Trout & Partners


Hoy les comparto las muy elogiosas palabras del maestro Peralba.


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En Madrid, 14 de noviembre de 2024

Cuando mi amigo Carlos Fernando Villa, compañero de fatigas de los últimos 30 años en el grupo de TROUT & PARTNERS (creado y dirigido por Jack Trout, q.e.p.d.), me preguntó si estaría dispuesto a escribir el prólogo de este libro de Christian Betancur Botero y me explicó su contenido y estilo literario, me interesó la propuesta. Tengo que decir que, al principio, era algo escéptico porque pensé que sería poco probable que, a estas alturas se pudiera ser original en esta materia. Después, investigué un poco en Google, recibí un ejemplar por internet, le eché un vistazo y acepté el encargo. 

Lo primero que indagué, con la ayuda de la IA, es si se podría saber cuántos libros sobre marketing se habrían editado en el mundo; también lo pregunté para EEUU y Europa. ¡Miles! Por la respuesta tengo la impresión de que los “espíritus” que anidan en “la nube” de la IA se molestaron conmigo por preguntar algo tan trabajoso de contestar. Solo el “padre” del marketing, Philip Kotler, publicó más de sesenta títulos. Sin duda serán muchos miles los que han visto la luz teniendo en cuenta la abundancia de “expertos” que hemos soportado. Y según se mire puede que haya una mayoría que son de contenidos similares. “Siempre el mismo libro, con distinto enfoque”...

El marketing es una ciencia social, algo que ya no se duda, a pesar de que muchos pseudo expertos han tratado de aprovecharse sin tener idea y diluyendo su importancia y credibilidad. En España son conocidos como “Cantamañanas” (Persona informal, fantasiosa, irresponsable, que no merece crédito; Sic. RAE)

Pero el marketing bien entendido es algo muy serio por la importancia que tiene en cualquier situación en la que alguien promueve un intercambio. Tal vez el que mejor explicó la función fue otro “padre” reconocido, el de la consultoría, Peter Drucker. Decía, “el marketing es lo único que produce ingresos, lo demás solo son costes”. Este es un referente permanente que se encuentra en este libro.

Un libro que hablando de conceptos y metodología es muy solvente. Con respecto al estilo, tiene una originalidad que pocos pueden permitirse. Se trata de una novela, un libro de “ficción”. Tal como los ordenan las librerías, tendría que compartir estantería con García Márquez.

Desarrolla su historia en un entorno empresarial, lo que usando la ficción permite al autor reforzar los conceptos técnicos para dar explicaciones más entendibles, amenas y cercanas. Además, permite a los lectores sentirse mucho más vinculados con los protagonistas y vivir las situaciones que afrontan de forma muy intensa. Tal vez este sea un aspecto importante para destacar sobre la habilidad y calidad del autor. La ficción da libertad de expresión; sin embargo, se corre el riesgo de que buscando aclarar termine por confundir. El lector termina olvidando al autor y cuando lee está en contacto directo con Andrés (el protagonista) y los personajes que le acompañan. 

El reto principal del autor es guiar a los protagonistas hacia la comprensión, evaluación y aceptación de nuevos puntos de vista, la adquisición de habilidades y conocimientos, y la toma de decisiones a partir de las percepciones que cada uno, de acuerdo con sus experiencias anteriores, ha almacenado en su mente y ahora son su realidad, que controla sus emociones que son las que guían sus decisiones. Así, a diferencia de los enfoques expositivos tradicionales, esta novela presenta situaciones de la vida real, dudas, debates, discusiones y soluciones de conflictos que reflejan el ambiente empresarial.

Es muy interesante la importancia que se asigna en esta novela a entender la empresa, mejor dicho, el grupo humano, liderada por Andrés, como un sistema holístico. Es decir, aprender a analizar lo que afecte o pueda afectar a la gestión desde las múltiples interacciones que los caracterizan. “El holismo supone que todas las propiedades de un sistema no pueden ser determinadas o explicadas como la suma de sus componentes. En otras palabras, el holismo considera que el sistema completo se comporta de un modo distinto que la suma de sus partes”. (Así lo explica Wikipedia). Algo que se practica poco, ya que lo habitual es que cada uno se ocupe de su cometido sin entender que está interconectado y lo que haga cada uno influirá en lo que haga cada uno de los otros. La novela incluye, en la toma de decisiones, unas relaciones realmente humanas; se puede decir que del “día a día”, logrando transformar un servicio “silvestre” del que se obtiene un rendimiento limitado a uno que alcanza niveles de excelencia que genera satisfacción, fidelidad y compromiso con la empresa de Andrés.

Un objetivo que deberíamos buscar todos, cualquiera sea el tamaño, la actividad, la localización de nuestra empresa teniendo claro que no será un gasto, será una inversión con un retorno que puede ser increíble.

Es un libro que tiene muchas cualidades y propuestas originales contadas de forma especial con un modelo literario innovador que atrae y se hace entender. Cuando creí que estaba todo inventado resulta que aparece Christian y nos demuestra que siempre se puede innovar. Primero fue “El Vendedor Halcón” y ahora “La punta del lápiz

Así pues: ¡Enhorabuena, a Christian! Y no solo por este libro, también por su trayectoria profesional y porque es un autor reconocido, se puede afirmar que Christian Betancur Botero no pertenece al grupo de los “cantamañanas” Hay que comprarlo, lo disfrutará y les será útil.

Por cierto, no quiero dejar de mencionar la dedicatoria del autor al comienzo de su libro. 

Léanla, vale la pena…


Raúl Peralba Fortuny-PhD/Ing.Ind.

Alias profesional: Ralph Whitestone    
(ETSSevilla-UCA Buenos Aires), MBA (EAE), PADE(IESE/IAE)   
Profesor en escuelas de negocios España, LATAM, conferenciante de Thinking Heads
Formación Académica: Dr, Fin. e Inv. Comercial (UAM), Ingeniero Industrial 

PRÓLOGO DE CARLOS FERNANDO VILLA GÓMEZ

Un saludo cordial a los lectores que semana a semana siguen este blog. 

Esta vez haré una pausa para compartir con ustedes algo que este gran amigo, lleno de generosidad, me envía desde Mansfield en Ohio (Estados Unidos). 

Como pueden ver, no solo comparte su escaso tiempo sino también su gran inteligencia y sabiduría... aunque me temo que exagera en los elogios.


PRÓLOGO DE CARLOS FERNANDO VILLA GÓMEZ

Cuando Jack Trout prologó mi primer libro, comenzó diciendo “Ha sido un viaje largo”, comentando el tiempo que había trascurrido desde sus inicios en el mundo de la consultoría del marketing. Lo mismo podría decir yo cuando pienso en mis inicios en el mundo del marketing en 1975.

Desde entonces he podido leer innumerable cantidad de libros que engrosaron cada vez más mi biblioteca, la cual hizo que cuando Trout la conoció se asombrara y me diera un consejo que he seguido siempre: “Lea mucho pero no lea tanto”, o sea, seleccione bien lo que va a leer porque para ser un buen mercadólogo no hay que leer todos los libros que se publiquen.

Pues bien, cuando mi colega y amigo Christian Betancur Botero me pidió que Raúl Peralba y yo le prologáramos su novela empresarial “La punta del Lápiz” recordé esas palabras de Jack, e invité a Raúl, quien por tantos años ha sido un gran socio desde España. Ambos nos sentimos honrados y aceptamos.

Conocí a Christian hace muchos años. Yo iniciaba mi actividad consultora y ambos hacíamos parte del grupo de Top Management dictando seminarios sobre el marketing, que apenas comenzaba a ser tenido como algo serio en el mundo empresarial colombiano. Christian, como yo, estudió en el colegio San Ignacio de Medellin. Cuando yo llegaba al “colegio grande”, él ya cursaba los últimos años del bachillerato. Ninguno entonces pensaba que en el viaje que tomamos, el destino nos “uniría” por ambos aspectos: ignacianos y marketing.

Siempre he admirado la habilidad de Christian para transformar conceptos complejos de marketing en historias cautivadoras Y REALISTAS. Su capacidad para crear personajes memorables y tramas intrigantes es algo que yo siempre he envidiado. El Todopoderoso le otorgó ese don a él; a mí me concedió otros, pero ambos coincidimos en que la escritura es uno de esos regalos de Dios.

Cuando Jack Trout (q.e.p.d) conformó el grupo internacional Trout & Partners Group, Raúl Peralba y yo hicimos parte de los integrantes que de 12 países comenzábamos a profundizar sobre el posicionamiento y las comunicaciones del marketing. Fue en 1994, el mismo año que le pedí a Jack viajar a Medellín para hablar sobre Las 22 Leyes Inmutables del Marketing’´que con su antiguo socio Al Ries había escrito.

Fue entonces cuando me enteré de la amistad de Christian con Al Ries, quien fue socio de Jack durante 25 años, y comenzamos a tratar sobre el posicionamiento, siendo Christian de los pocos consultores que he conocido en mis más de 45 años de consultoría, cátedra y otras actividades sobre ello en radio, televisión y prensa, que da un tratamiento acertado y sencillo a lo que el posicionamiento es y significa para el éxito empresarial. Basta leer El Vendedor Halcón (su primer libro) y ahora La Punta del Lápiz para corroborarlo.

Su matriz de posicionamiento es de gran valía y ayuda. A la definición de posicionamiento que propone David Ogilvy (“Lo que el producto hace y para quién es”), Christian le añade otra variable esencial: “¿con quién y cómo compite?” y desde allí construye su valiosa matriz para analizar el posicionamiento actual y elegir la nueva visión, que ha dado gran claridad a muchos estrategas. Los diagnósticos que el libro propone confluyen y se centran en ese análisis del posicionamiento actual y desde allí hasta el final del libro, la estrategia y guías para aplicarla y el plan de acción surgen en forma clara y fuerte de esa nueva visión. Vale acotar que cuando Christian le propuso esos tres pilares como esenciales para la definición del posicionamiento, Al Ries exclamó: “Le compro esa definición”.

Como dije antes, toda mi vida he querido escribir con el estilo que Christian lo hace, ameno, sencillo, entendible y, quizá más importante, productivo, con personajes como Andrés, que ocupan posiciones importantes pero que sabe entender y transformar la empresa dentro del mundo que la rodea para lograr los objetivos propuestos.

Christian tiene una habilidad única para crear personajes realistas y situaciones inspiradoras que resultan familiares para cualquier profesional del marketing. No hay en esta novela un solo capítulo que permita que la atención se desvíe.

Desde cuando apareció El Vendedor Halcón: sus estrategias” hasta ahora con La Punta del Lápiz: la aventura de transformar mi servicio” , ha sido un vuelo que todos debemos emprender para lograr “escribir” y dejar el legado que Christian nos propone con este nuevo libro.

Vale la pena leerlo y, más importante, aplicarlo. Es de esos textos que como dicen los gringos, “a must read”, o sea, “un libro de lectura obligada.”


CARLOS FERNANDO VILLA GÓMEZ

Mansfield, Ohio, Estados Unidos.

Noviembre de 2024.


En la próxima entrega compartiré el prólogo que desde Madrid me envía Raúl Peralba Fortuy, el socio de Villa Gómez.


EPISODIO 42. TALLERES DE EMPATÍA Y COMUNICACIÓN: B. Meditaciones para la empatía

Selene les señala el origen de la palabra empatía, los invita a revivir en sus mentes situaciones de comunicación difícil con alguien cercano, y a cambiar el enfoque para mejorar la relación. ¿Qué pasa cuando debes negociar un problema de linderos con tu vecino de casa o de finca, y cómo puedes aplicar aquí la empatía?


Al avanzar el taller, Andrés les agradeció e invitó a Selene, pues sería ella quien los orientaría en el siguiente ejercicio acerca de la empatía.

Ella, aficionada a indagar por el origen de las palabras, los saludó y les mostró cómo se formaron esta y otras voces relacionadas, todas derivadas de la palabra griega πάθος (pathos, que equivale a sentimiento y también significa desde emoción o sensación hasta pasión o sufrimiento):

ü A-patía significa no sentir (como en a-fonía, an-arquía, a-trofia, a-morfo...);

ü Anti-patía, sentir contra (como en antí-doto, anti-séptico y anti-biótico);

ü Sim-patía, sentir con (como en sin-fonía, sin-cronía o sin-tonía);

ü Em-patía, sentir en (o sentir dentro, como en en-céfalo y en-ciclopedia).

–Por ejemplo, entre dos bandos que se enfrentan en una guerra hay antipatía. Mientras luchan entre sí, muchos países o regiones sienten simpatía por uno de los bandos y antipatía por su contrario. Y tal vez muchos otros se muestran apáticos: poco les importa lo que les suceda a esos. En cambio, algunas organizaciones humanitarias sienten empatía por el sufrimiento de civiles y militares y deciden auxiliarlos, aun a riesgo de la vida de sus miembros. Y si los mismos adversarios quieren llegar a un acuerdo de paz satisfactorio para ambas partes, no lo lograrán sin una verdadera empatía en cada bando, que reconozca las necesidades y los valores de su contraparte.

Luego les pidió que consideraran lo siguiente:

–Seguramente muchos de ustedes han tenido que enfrentar alguna negociación, como la compra o venta de un vehículo o de una vivienda. No siempre tenemos claridad sobre la verdadera posición negociadora y las intenciones de la otra persona, y sobre cómo encarar el proceso.

 

Ana Margarita reflexionaba, recordando una negociación difícil que debieron enfrentar el mes anterior ella y su esposo al comprar su vivienda.

–¿Hasta qué punto nuestra empatía nos ayuda a comprender lo que motiva o frena a esa persona? Y permítanme confesarles esto: hoy percibo en ustedes mismos, si mi empatía no se equivoca, un sentimiento encontrado de entusiasmo y deseo de ir adelante en los planes de CAMPIÑA, que al parecer se frena por un temor de llegar a fallar si no logran hacerlo bien. ¿O me equivoco?

Escuchó voces y observó gestos de asentimiento en los asistentes. Se les veía más serenos al sentirse comprendidos. Selene les recordó que ya se les estaba ofreciendo el entrenamiento necesario.

Luego le hizo esta pregunta a Ana Margarita:

¿Con quién vives tú?

Con mi esposo y nuestros dos hijos adolescentes.

Bien, haremos lo siguiente dijo, hablándole a todo el grupo: Algunos de ustedes viven con sus cónyuges y con sus hijos. Otros con sus padres o sus hermanos. Y cualquiera que viva solo, seguramente tiene al menos parientes, amigos y colegas. Si examinas tus relaciones y tu convivencia, seguramente encontrarás momentos gratos y otros un poco más difíciles, cuando las emociones y los intereses o deseos personales de los unos chocan con los de los otros.

Bebió un poco de agua, y continuó:

¿Cómo mejorar estas relaciones? Obviamente, no se trata de olvidar los límites y normas que los hijos necesitan para aprender a vivir con seguridad.

Luego pidió que bajaran un poco las luces del salón, e invitó a todos a cerrar sus ojos por un rato y a respirar profundamente varias veces para relajar todo el cuerpo, mientras los iba guiando en una breve meditación:

En este estado de relajación vas a sentir y agradecer en tu mente a Dios por que te da la claridad y la energía para entender, amar y servir a esta persona con la que has tenido dificultades de comunicación... Escúchala, tratando de meterte en su piel, intentando comprender qué siente y desea, y cómo la puedes servir sin molestarla ni controlarla...

Hizo una pausa, y siguió así:

Visualiza a esa persona: observa en tu mente con mucha atención sus gestos, su tono de voz, su postura corporal, sus palabras, sus silencios. Indaga detrás de estas señales qué es lo que te están revelando: su motivación, sus sueños y temores, qué la lleva a sentir esto.

Tras un largo silencio en el que todos permanecían relajados, visualizando su encuentro y su comunicación, Selene los invitó a mover suavemente sus pies y manos, a abrir los ojos y a percibir su entorno.

Cuéntenme ahora: ¿cómo se sintieron?

Ana Margarita, y algunos de sus compañeros manifestaron que el ejercicio les había dado nueva luz sobre su comunicación y sobre cómo desarrollar la empatía.

Selene les agradeció y los felicitó. Caminó un momento por entre el auditorio, mirando a las personas, y siguió así:

Mi propuesta, Ana, es que tú y todos, cada noche en la casa hagan este ejercicio, repitiendo en forma breve el compromiso, visualizándolo como si ya se estuviera cumpliendo, y revisando cómo avanzaron durante el día y qué falta para continuar creciendo. ¿Cómo amar y servir a cada persona cercana (o aun lejana)... y a cada cliente que se pone en contacto con nosotros?

Luego te propondrás avanzar cada día en este propósito de escuchar con empatía. Y recordarás diálogos, tanto satisfactorios como difíciles con tus clientes, para tratar de aprender de ellos. Finalmente, en sus reuniones de trabajo compartirán entre todos una de estas historias y sacarán conclusiones. Les aseguro que si persisten en estos ejercicios, en pocas semanas notarán sus progresos en la empatía y la comunicación.

Ana Margarita le agradeció. Todos se comprometieron a hacer el ejercicio durante varias noches.

Y les propuso esto:

Imaginemos que tu familia te encarga, con instrucciones firmes y drásticas, que negocies con el dueño de la finca vecina, con quien tienen un difícil pleito de linderos hace años que incluso ha causado peleas y heridas graves. Debes finalizar el litigio acordando condiciones aceptables para ambos, sin ceder demasiado. ¿Cómo te sientes ante este reto?

Selene calló por un momento. Algunos rostros mostraban preocupación. Todos reflexionaban.

Tal vez esa situación se parece a un suceso que les voy a narrar. Pero esto lo veremos en el próximo episodio.

¿Qué sigue luego? Selene les muestra cómo la empatía logra cambiar radicalmente la historia humana. Para ello, les narra la experiencia de un prestigioso facilitador a quien la empatía le ayudó a comprender qué era lo que bloqueaba las mentes de dos adversarios que debían negociar un difícil proceso de paz para poner fin a un conflicto religioso originado hacía ocho siglos. Con esta comprensión en mente, el facilitador logró que cada uno se enfocara en la historia personal y familiar y en las aficiones y los sentimientos de su contraparte... y así llegaron a la paz. 


EPISODIO 41. LA EMPATÍA ENTRE LAS BARRAS DE FÚTBOL

¿Qué sienten en sus corazones los agresores que hieren o matan a un hincha de un equipo rival? ¿O cómo lo sufren los agredidos... y sobre todo las esposas, madres, hermanos e hijos de quienes han muerto, o han matado por una camiseta? Andrés los invita a sentir esto por un momento con empatía.  

Luego Andrés les dijo:

–Miremos en este sentido lo que sucede en el apoyo a un equipo deportivo, o tal vez a un grupo o candidato político, y aun a las creencias religiosas: nos pueden transformar en seres apasionados y "ciegos a la “verdad objetiva”. Y esto nos aleja de la verdadera empatía.  

Y les propuso a todos el siguiente ejercicio:

Observemos ahora la dura experiencia que viven muchos aficionados al fútbol cuando les falta empatía. Yo mismo lo encuentro a veces en mi práctica como motivador de equipos juveniles, pero también todos lo sufrimos al ver algunas noticias muy dolorosas. No es aceptable que los hinchas de un equipo insulten y aun agredan al que lleva la camiseta de su oponente. Estas agresiones en ocasiones llegan hasta el asesinato. ¿A qué creen que se debe esto?

Andrés calló mientras los observaba a todos. Algunos bajaron la vista. “¿Se sentirán avergonzados o tal vez adoloridos?” se preguntó. Al fin se atrevió a hablar Raúl, tecnólogo en logística, un hombre alto y corpulento de unos 30 años, jefe de la bodega central.

Andrés, yo disfruto mucho cuando juego fútbol o asisto al estadio, y debo reconocer que algunos lo tomamos con una pasión extrema: no queremos aceptar que nuestro equipo pierda o que el rival nos supere. Y sé que esta pasión nos enceguece muchas veces, sobre todo ante jugadas dudosas.

Varios de los asistentes asintieron en señal de que ellos sentían algo similar. Andrés los invitó a cerrar los ojos y a tratar de vivir por un momento y en silencio, como si fueran un miembro de las barras bravas, esa pasión intensa. Así lo hicieron. Luego les preguntó:

¿Qué sienten en sus corazones los agresores? ¿O cómo lo sufren los agredidos... y sobre todo las esposas, madres, hermanos e hijos de quienes han muerto, o han matado por una camiseta? Sintamos esto por un momento con empatía.

Andrés notó gestos de mucho dolor. Algunos revivían experiencias cercanas a sus familias o a sus amigos más queridos. Entonces les propuso una tarea:

Ahora imaginemos que antes del partido nos reunimos con nuestros compañeros de una barra que a veces se muestra agresiva. Hoy tenemos una inquietud: ¿Cómo podemos trabajar todos para transformar la rivalidad y el odio en puentes de acercamiento con los hinchas del otro equipo? ¿Qué nos une, qué compartimos, qué tenemos en común, qué podemos construir juntos entre todos y para el bien de todos?

Un momento después, los invitó a comentar. Fue una experiencia muy rica y productiva para todos, que ayudó a cambiar la perspectiva de muchos y les permitió vivir y comprender mejor qué es realmente la empatía. Luego les anunció que en los talleres que vendrían luego, Selene los ayudaría a profundizar y fortalecerse en este importante tema. Y concluyó con esta famosa frase atribuida a Voltaire:

“Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta 

la muerte tu derecho a decirlo”


Andrés observó en los rostros de todos que el mensaje los motivaba y comprometía para vivir más la empatía en su trabajo y en sus vidas.

¿Qué sigue luego? Selene les señala el origen de la palabra empatía, y los invita a revivir en sus mentes situaciones de comunicación difícil con alguien cercano, y a cambiar el enfoque para mejorar la relación. ¿Qué pasa cuando debes negociar un problema de linderos con tu vecino de casa o de finca, y cómo puedes aplicar aquí la empatía?


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