EPISODIO 18. DIEZ GUÍAS CLAVE PARA EL ÉXITO DE LOS GRUPOS DE ENFOQUE CON LOS CLIENTES DE CAMPIÑA FRESCA

–Háblanos ahora de los grupos de enfoque –le pidió Cristina. Salom le explicó:

–Los grupos de enfoque (o sesiones de grupo), son el segundo método que les propongo para el contacto directo con nuestros clientes. Andrés será el encargado de liderarlos. Te diré cómo proceder –dijo Salom.

Pero Andrés se había retirado por un momento en busca de un café. Regresó enseguida a su silla para atender las instrucciones. Salom siguió:

–Antes de comenzar, analiza los comentarios de los clientes en redes sociales y en las llamadas y quejas de estos meses. Lo que ellos te enseñen allí te dará buenas pistas para complementar lo que ya aprendimos en la conversación con nuestros clientes y te guiará para preparar y dirigir las tres reuniones con la técnica de “grupos de enfoque”.

–¿Qué me sugieres para preparar las reuniones? –le preguntó Andrés.

–Para ello –precisó–, invitarás a las salas de reunión de tres de nuestros supermercados a mujeres y hombres, escogidos entre los clientes frecuentes y también entre los ocasionales y los que hace tiempo ya no nos compran. Idealmente, que pertenezcan al segmento que más se destaque entre los clientes de esas tiendas le indicó.

–¿Qué buscamos exactamente con estas reuniones? –preguntó Ester. Salom le agradeció con un guiño la pregunta, y le dijo:

–La finalidad, Ester, es complementar lo que ustedes vienen logrando al conversar con los clientes: indagar y entender cómo ellos sienten y viven cada etapa del ciclo del servicio cuando buscan comprarnos, o cuando se alejan de nosotros para ir a otros comercios. Solo así podremos superar la visión miope, tan frecuente en las empresas, evaluando con los ojos y los sentidos de los clientes muchos aspectos de nuestro servicio.

Salom continuó explicando la metodología:

–Exploraremos con empatía para comprender mejor sus actitudes, creencias, intereses, opiniones, disgustos y temores, que se le ocultan a quien no sepa escuchar con una actitud abierta, pero son vitales para comprender mejor su mente y la forma como influye en su comportamiento y en nuestro negocio. He visto muchos informes de grupos de enfoque en los que solo se araña la superficie, sin profundizar en la mente y el corazón de los clientes. No basta con sentarnos a conversar sobre mi producto o servicio, como hacen algunos inexpertos. Aquí buscaremos identificar y comprender los sentimientos y emociones positivas o negativas de nuestros clientes durante sus contactos con CAMPIÑA FRESCA. Y en todo esto, siempre trataremos de adentrarnos en sus almas, sus deseos, sus sueños, sus alegrías y sus contrariedades alrededor de nuestro servicio, como lo hizo Churchill con unas cuantas personas en ese tren.

–La técnica llamada “grupos de enfoque” –les explicó– se relaciona con la dinámica de grupos en psicología y sociología. Es un método de investigación cualitativa.


Luego aclaró: 

–No es cuantitativa y por eso no tiene validez estadística, pero a cambio permite acercarnos y profundizar en nuestros clientes y su relación con nuestro servicio y cómo toman sus decisiones de compra: así, es una excelente fuente de ideas creativas y de hipótesis firmes para futuras investigaciones cuantitativas. Es un gran generador de las expresiones del “¡ajá!” y el “¡eureka!” que tanto nos deleitan y animan a avanzar. 

Todos aprobaron muy entusiasmados este plan.

–Selene, te pediré un favor –le dijo Salom–: ¿tú, como psicóloga, puedes acompañarlo para tomar notas de lo que dicen y para observar y registrar sus comportamientos y su lenguaje no verbal?: este nos dará claves que no aparecen en las palabras. 

Ella, siempre dispuesta a servir, aceptó gustosa. 

Andrés le agradeció y comentó que recientemente había leído en la revista de la universidad una investigación de Selene, que le gustó mucho, titulada “Amor con humor”. En ella mostraba cómo en las familias, en los grupos de amigos y aun en las empresas en las que el trato entre las personas estaba adobado con buen humor y bromas sanas, las relaciones eran mucho más fluidas y la productividad (en el caso de las empresas) era más alta. Todos la felicitaron.

Salom entonces les entregó por escrito y les explicó un documento titulado “Diez guías clave para el éxito de los grupos de enfoque con los clientes de CAMPIÑA FRESCA” (Estas guías aparecerán en el Anexo 1 del libro). 

Luego les sugirió a Andrés y a Selene :

–Es importante que, cuando la reunión haya avanzado y estén tocando el asunto central, presenten a cada participante por escrito algunas preguntas indirectas, con técnicas como completar frases. Estas les darán nuevas ideas para la discusión durante el resto de la reunión. Selene las revisará mientras Andrés continúa dirigiendo, y le subrayará las frases que más ayuden a profundizar en el tema.

Tras un breve sorbo a su café, Salom les recordó esta sabia enseñanza:

–Una forma eficaz es evitar el error de preguntarles desde el comienzo a los clientes qué opinan de nosotros y de nuestro servicio, o tratar de que nos respondan preguntas como “¿usted qué hace, o cómo lo hace?”, pues no querrán revelar fácilmente su intimidad. Mejor preguntarles: “¿las personas (sus amigos, sus colegas...) qué hacen, cómo lo hacen?” No olvidemos que los clientes no siempre saben exactamente lo que quieren, y muchas veces, cuando lo saben, no se animan a revelarlo por temor a ser manipulados. Recordemos esta sabia enseñanza:    

–Así, su opinión y sentimientos en relación con nosotros irá saliendo poco a poco, espontáneamente, a medida que indagamos por su vida, sus hogares, sus costumbres, sus hábitos y rutinas. En algún momento, a medida que Andrés les plantee preguntas sobre sus actividades, necesidades y deseos, hablarán muy seguramente de los productos y su forma de comprarlos y usarlos, y es allí donde Andrés comenzará a orientar la discusión y a profundizar. 

EPISODIO 17: UN DIAGNÓSTICO EQUIVOCADO Y OTRO ACERTADO

Luego Salom los invitó a un nuevo diagnóstico, pero antes les narró las contrariedades de dos amigas:

–Todo comenzó con una alegre fiesta para celebrar el final del semestre en la universidad. Marcela, una chica de 20 años y su amiga Olga de 21 se reunieron en una taberna con sus novios y algunos amigos, disfrutaron con su banda musical preferida, cantaron con gran entusiasmo, se rieron, bailaron, comieron, bebieron (moderadamente), compartieron vasos y botellas… Dos días después ellas dos se enfermaron. ¿Qué les pasó?

Los gerentes y sus asistentes estaban atentos, pendientes del desenlace. Salom les explicó:

–Al sentirse enferma, Marcela visita a Mario. Este viste una impecable bata blanca sobre su camisa. Le pregunta qué puede hacer para mejorar su dolor de garganta que le empezó en la noche. Mario le sugiere comprar y tomar unas cápsulas de antibiótico y unas píldoras antiinflamatorias. Marcela acepta y él se las vende. Luego sale de la farmacia y va a su casa con la esperanza de mejorar pronto.

Salom continuó así la historia:

–Esa misma tarde, no lejos de allí, su amiga Olga visita a Luisa en el servicio de urgencias del hospital. La encuentra igualmente vestida con una bata blanca y le pregunta lo mismo: “¿qué puedo hacer para mejorar mi dolor de garganta?” Antes de responderle, Luisa indaga sobre sus antecedentes de salud y sus actividades recientes; desde cuándo ha sentido el problema y qué más ha observado; si es alérgica o no a algún medicamento; cuáles otros medicamentos toma habitualmente. Luego le observa la garganta, pero también examina los ojos, el interior de la nariz y los oídos, en busca de otros puntos de inflamación.



Los participantes seguían atentos la narración. Pedro dibujaba en dos cuadros al farmaceuta Mario y a la médica Luisa en sus lugares de trabajo.

–Luego Luisa le toma la presión arterial, la saturación de oxígeno, el ritmo cardíaco y la temperatura, le ausculta los bronquios, el corazón y aun los intestinos, palpa su vientre y luego sus ganglios en el cuello. Si escucha congestión en los bronquios, y ve que es necesario, le ordena una radiografía y exámenes de sangre para evaluar signos de infección en los leucocitos: son miradas complementarias a una misma realidad, que le ayudan a encontrar y comprender lo que pasa. Finalmente está lista para darle su diagnóstico: “Olga, se trata de una laringitis sin complicaciones adicionales: puede ser solo una irritación por hablar en voz muy alta para tratar de superar el volumen de la música, y cantar en coro durante tu fiesta, pero también puede tratarse de una infección que te llegó por compartir bebidas con tus amigos: tal vez alguno ya tenía el virus”.

Le asegura que le pasará en pocos días, y le extiende una receta que le ayudará a desinflamarse y a controlar la alergia y el dolor. Ante una pregunta de Olga, Luisa le explica que no le ordena antibióticos, pues no sirven para combatir los virus, si los hubiera. Finalmente, le da algunas recomendaciones, como hablar poco durante tres días y evitar bebidas frías y cambios bruscos de temperatura.

Al concluir este relato, Salom les preguntó:

–¿Qué enseñanzas nos dejan estas dos historias?

La conclusión era evidente para todos. Ester, reconocida por su gran sentido práctico, tomó la vocería del grupo, diciendo: 

–La diferencia está en el buen diagnóstico de Luisa a Olga, basado en su observación directa y en la radiografía y los exámenes de laboratorio. 

–Tienes razón –le agradeció Salom y concluyó así:

–Mario, el primer hombre de bata blanca no es un médico. Él es, o bien un aprendiz de farmaceuta entrenado solo para despachar los productos de la farmacia, o un profesional no muy ético. Y su recomendación puede dañar la salud de Marcela y contribuir a la peligrosa resistencia a los antibióticos que vienen desarrollando las bacterias y ciertos hongos letales por el mal uso. Sin contar con que una infección viral no se combate con los antibióticos, que son solo para las bacterias. Los virus casi siempre se van solos tras varios días de reposo… no sin antes contagiar a otras personas.

–En cambio, en la segunda historia, –aclaró– quien atiende la consulta de Olga es Luisa, una verdadera médica profesional, bien entrenada para observar, preguntar, examinar y luego diagnosticar y prescribir remedios eficaces. Aunque, si consultara a diez médicos, al menos dos o tres podrían mostrar algún desacuerdo con Luisa; son las limitaciones.... ¡y las ventajas! de la mente humana. Pero mira ahora que no es “una médico” sino una -di-ca, querida in-ge-nie-ra –añadió Salom recalcando estas palabras mientras guiñaba el ojo a Amelia, quien se sonrojó un poco pero sonrió ante la aclaración.

Salom hizo luego esta anotación:

–Algunos creen que basta con anteponer el artículo femenino al cargo masculino: “la médico, la ingeniero”. Hace años era raro ver médicas mujeres, y más aún enfermeros hombres. Hoy esto ha cambiado, pero si solo nos apegamos a la tradición, tendríamos entonces qué hablar de “Alberto, el enfermera de la médico Luisa”.

Todos rieron ante esta curiosa observación que en el fondo era una denuncia contra el machismo tradicional. Salom continuó con su enseñanza acerca de los diagnósticos: 

–¿Ustedes aceptarían que un “médico” inexperto y que no sepa anatomía, ni técnicas quirúrgicas, les extraiga el apéndice o la vesícula biliar? Creo que nadie lo permitiría. En nuestra historia, el conocimiento y la experiencia de Luisa, la médica, le permiten “ver” en la inflamación de la laringe de Olga lo que pasa desapercibido para otros. No todas las personas lo hacen. Y este mismo es un gran secreto del servicio de Halcón. Esa es una de las bases de un buen diagnóstico, que no es más que la búsqueda e interpretación de las señales adecuadas para tomar las mejores decisiones. 

Salom les mostró una de las GUÍAS CLAVE para el servicio:

–Este es uno esos pocos principios sencillos, esenciales y vitales que nos guían en nuestro propósito de comprender qué NO es y qué SÍ es el servicio. Así, podremos diagnosticar el servicio actual y diseñar y aplicar las nuevas estrategias de Halcón en CAMPIÑA. 

Decía así:  


Diagnosticar significa observar, conocer, discernir, evaluar, juzgar, proponer...


Salom entonces los invitó: 

Ahora continuaremos con nuevas evaluaciones. Será la clave de nuestra preparación: no buscaremos tratamientos superficiales o apresurados de Chimpancé, que es el pecado de muchos entrenamientos y planes de servicio al cliente (como en la historia de las grietas de la pared). Examinaremos con cuidado nuestro servicio actual, observando las señales e interpretándolas a la luz del marketing, la psicología y otras ciencias auxiliares, y de nuestra experiencia –les dijo, mostrándoles esta nueva GUÍA CLAVE , mientras les explicaba:


Los diagnósticos del servicio NO se deben quedar en la información rutinaria.

Debemos realizar una revisión crítica frecuente de las estrategias, acciones y procesos, y de toda nuestra cultura, para transformar o desechar lo que no tenga futuro, buscamndo generar conocimiento (comprensión de causas, estructuras y tendencias, y revisión de paradigmas y esquemas, es decir, una visión de presente) que oriente el pensamiento creativo y estratégico..


Y continuó así:

 –Acudiremos siempre al tan escaso sentido común. Este no significa facilismo, que es el pecado de quienes andan buscando disculpas para no estudiar o investigar, sino interpretación sensata y esmerada de las causas y las consecuencias. Y no podemos quedarnos en copiar recetas generales para todos, sino que debemos diseñar nuestros propios diagnósticos y nuestras propias soluciones. Es la única forma de crear un verdadero servicio de Halcón, que nos ayude a triunfar y que no fracase en pocos meses.

 Los gerentes y sus asistentes comprendieron que ese era el camino, y estaban dispuestos a emprenderlo.

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El impacto del acompañamiento en las diferentes personas de CAMPIÑA FRESCA

· Ahora somos conscientes de que la gerencia del servicio requiere un proceso sistemático de planeación y ejecución, que involucra a todas las áreas y busca empoderar a los empleados, abrazar a los clientes, tocar el corazón y humanizar el mercadeo… 


EPISODIO 16: LA CAMINATA SEMANAL CON NUESTROS CLIENTES: CONVERSACIÓN UNO A UNO

Entonces, Salom les propuso lo siguiente: 

 ¿Qué tal si Ester como administradora, lo mismo que sus colegas en las demás tiendas, y cada uno de sus jefes de sección, dedica media hora cada semana a acompañar a algún cliente mientras hace su recorrido de compras para conversar sobre sus impresiones y sugerencias? No debe parecer intrusivo. Una buena opción es pedirle permiso a quien pregunta por algún producto para acompañarlo un poco más, diciéndole: “por favor, permítame aprender de usted”.

Ester le contó a Salom que ella hacía esto con cierta frecuencia en su tienda, pero a partir de ahora se comprometía a hacerlo de manera más sistemática y continua. Y también instruiría a sus jefes de sección para que lo hicieran. 

Ester era tecnóloga en comercio y especialista en marketing, y tenía fama de ser una persona dinámica y organizada en su trabajo, y muy observadora. Salom notó con agrado el gran esmero con el que ella cuidaba su figura y su vestimenta. Su cabello rojizo revelaba en ella a una mujer muy inteligente y vivaz.  

Salom le agradeció, y añadió esta observación:

–Pues bien, esto que ya hace Ester, a partir de ahora será tarea para todos los miembros del Equipo Halcón. Vivirán así una experiencia muy enriquecedora, si saben escuchar, observar, preguntar, profundizar, diseñar soluciones prácticas y ayudar a crear para ese cliente una experiencia positiva memorable. Con la práctica cada uno irá desarrollando la habilidad de oír, comprender, empatizar y preguntar.


Los rostros en los miembros del Equipo Halcón revelaban interés y compromiso. Salom concluyó así:

¿Qué harán con esta información? En cada reunión del equipo gerencial, un tema central y esencial será: ¿qué estamos aprendiendo de nuestros clientes y cómo aplicarlo? Si lo hacen, irán ganando una importante ventaja, que otras empresas no lograrán identificar o copiar. Sus estrategias y su ejecución serán como una maquinaria bien aceitada y muy eficiente. 

Bebió un sorbo de su café, y concluyó así:

Con el tiempo, a medida que sientan que ya han aprendido muchos secretos de sus clientes, pueden espaciar las caminatas para que sean quincenales. Pero NUNCA las deben dejar: el día en que esto suceda, les aseguro que CAMPIÑA FRESCA comenzará a retroceder gravemente.

¿Qué aprendimos en este ejercicio?

Una semana más tarde, casi todos los miembros del Equipo Halcón habían cumplido por primera vez su nueva tarea, y se reunieron para comentar sus experiencias. Fue un intercambio muy grato de vivencias y aprendizajes.

Algunas conclusiones provisionales mostraban que, a pesar de los excelentes supermercados de CAMPIÑA FRESCA, bien surtidos y agradables, los clientes esperaban más empatía en la comunicación. Las personas que los atendían eran amables y corteses, en general, pero no sabían dar siempre las respuestas apropiadas ni parecían darse cuenta cuando allí había un problema. Y en la empresa misma, en las áreas de apoyo, en la alta gerencia y aun en la junta directiva y sus accionistas, se sabía que había interés por mejorar el servicio, pero tampoco se tenía claridad en esto: para muchos, la eficiencia, la productividad y el control de gastos parecían ser objetivos más valiosos que la adecuada comunicación con los clientes.

–Realmente hemos aprendido mucho con estas charlas –comentó Cristina–. Parece increíble que no lo hubiéramos hecho con más frecuencia antes. Tal vez pensábamos que nuestras “tareas” eran más importantes que este encuentro. Ya me imagino cómo ganarán desde ahora nuestras estrategias con tan rica información. 

Andrés y los demás miembros del Equipo Halcón se mostraban de acuerdo mientras comentaban entre ellos. Decidieron que desde ahora el nuevo lema de los gerentes sería:

“Menos escritorio y más caminar y charlar con los clientes”

Salom sonrió, levantando su pulgar en señal de aprobación. 


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El impacto del acompañamiento en las diferentes personas de CAMPIÑA FRESCA (sigue)

· Yo el servicio lo veía como una parte muy importante para saber cómo direccionar a las personas de ventas y mercadeo. Y ahora lo veo como fundamental para la toma de decisiones, que no es aislada, sino que hace parte integral. No es cuestión de grandes inversiones, son cosas simples que se quedan en el corazón.

EPISODIO 14: ¿QUÉ TAN BIEN ESCUCHAMOS A NUESTROS CLIENTES?

Al reunirse de nuevo, se sintieron atraídos por el delicioso aroma del café fresco y humeante que se esparcía desde el fondo del salón. Ya Salom se les había adelantado, y los saludaba alzando su taza a manera de brindis, mientras les ofrecía una bandeja con matzá shmura. 

 –¡Gracias, Salom! –exclamó Andrés entusiasmado, y añadió: –¡No se pierdan esta delicia que prepara Ruth, la esposa de Salom!

Todos se apresuraron a aceptar la invitación. Cristina le preguntó a Salom si el café que bebía aquí era tan bueno como el de Salónica.

–El de allá, como lo preparaban mis abuelos, es más concentrado, pero ambos son deliciosos y los disfruto mucho –le contestó con su acostumbrado guiño del ojo.

Fue un momento muy grato. Todos le agradecieron a Salom. Luego les habló así:

–Cristina me confesó hace poco que tenía una duda acerca de las estrategias para las marcas propias: “Veo que nos ha faltado investigar más y mejor a nuestros clientes”. Hablaremos pues de dos importantes métodos de contacto cercano con ellos, diferentes de las encuestas tradicionales. El primero es la conversación franca y abierta con clientes individuales (ya los que asistieron a los talleres de Andrés nos han dado alguna pista sobre esto), y el segundo son los grupos de enfoque (o sesiones de grupo).   

Sabemos que uno de los principales obstáculos para el éxito de los planes, y aun de cualquier proceso de negociación –les explicó Salom–, es que muchas organizaciones y sus dirigentes no suelen escuchar adecuadamente a su gente y a sus clientes y aliados.

“Adecuadamente” no significa solo oír las palabras del cliente cuando le preguntamos qué compra, dónde, cuánto y a qué precio –les aclaró–. Es mucho más que eso: es adentrarnos con empatía en su alma y en sus sentimientos y emociones para entender sus “porqués”, sus dudas, sus temores, sus sueños. Si acertamos en esto, no solo ganaremos gran claridad en las estrategias, sino una poderosa fuerza que nos impulsará para alcanzar nuestros objetivos. 

–Suele decirse con razón que “el servicio es una filigrana” –añadió– que se elabora con inmenso cuidado y dedicación, y el contacto de todos con los clientes nos ayudará a comprenderlos mejor y saber qué cambios se van dando en ellos. Y así, nos servirá para hacer correctivos continuos en nuestra práctica y aun en nuestras estrategias. Como Halcones, estaremos investigando y observando para planear y actuar con éxito.

–El Halcón no es como la Marmota o el Chimpancé, que pretenden “gerenciar” desde el escritorio sin conocer la realidad –les advirtió. Luego les recordó:

Durante los primeros años de esta querida empresa (CAMPIÑA FRESCA), sus creadores tenían un conocimiento directo y cercano de los clientes y sus necesidades, actitudes, deseos y sueños. Responder a ellos fue el secreto de su crecimiento. Pero con el tiempo, cuando una empresa crece, sus directivos terminan alejados de ese contacto directo, y se limitan a “gerenciar por los números” y los datos. 

Salom entonces les mostró lo siguienteEsta vez no se trataba de una de sus sabias reflexiones, sino de la expresión de un cliente que se siente mal interpretado:

Sí, sí, yo sé que TÚ CREES que entendiste lo que CREES que yo te dije ¡pero no, yo no estoy tan seguro de que TÚ entiendas que lo que escuchaste NO ES exactamente lo que yo quería explicarte!

¡Vaya, parece todo un galimatías, pero es una clara lección! comentó Cristina riendo. Salom le guiñó el ojo y concluyó: 

–Así pues, los invito a proponer el camino que debemos seguir. 

Entonces Jorge, el asistente de la gerencia comercial, intervino: 

–Permíteme comentar lo siguiente, Salom. Este año presenté mi trabajo de grado para el título de maestría. Allí explico que no basta con averiguar, como tú mismo lo acabas de explicar, lo que los clientes nos compran (qué, cuándo, dónde, a qué precio), que es el objeto de muchas investigaciones.

Jorge era un hombre de cabello castaño, mirada atenta y ojos claros, recientemente había recibido su título de maestría en marketing. Su cabeza prematuramente despejada le daba un aspecto serio. “Nadie triunfa en las empresas si es muy joven, a menos que muestre un poco de calvicie o algunas canas”, solía comentar riendo. 

Era un gran conocedor de la música barroca, y también de la música árabe-andaluza medieval y actual, lo mismo que del rock y del jazz. “Estos dos géneros de nuestra época, el rock y el jazz, revelan estructuras inspiradas en la música de Bach” aseguraba Jorge. Sus contertulios disfrutaban las deliciosas veladas animadas por la música y las explicaciones que él les ofrecía.

–En mi investigación –continuó –revisé la forma como trabajaban cuatro diferentes empresas de comercio, y qué era lo que habían logrado durante casi dos años. Tras observar y analizar el éxito o las fallas de sus planes, concluyo que es muy importante comprender por qué los clientes eligen una u otra marca y una u otra tienda, y cómo lo deciden en sus mentes: esto es esencial para que las estrategias tengan éxito. Cuando lo ignoramos, los planes fácilmente fracasan por no lograr conectarse con el alma de cada cliente. Y es que las encuestas y preguntas directas no son suficientes.

Hizo una breve pausa. Salom lo animó a continuar con una sonrisa:

–Por eso, mi propuesta es cambiar la forma de escuchar a los clientes, para lograr que nos abran sus corazones y sus mentes.  

Salom le guiñó el ojo en señal de asentimiento, mientras levantaba su pulgar. Luego dijo:

–Gracias, Jorge, te felicito por ese valioso aporte de tu tesis de grado, que nos permite avanzar en nuestro propósito. 

EPISODIO 15: LA DIFÍCIL Y EXITOSA LECCIÓN DE WINSTON CHURCHILL: ESCUCHAR A FONDO PARA TOMAR DECISIONES ACERTADAS.

Salom continuó:

–Veamos esto: hay momentos en que los empresarios, al igual que los dirigentes públicos, deben enfrentar decisiones muy difíciles, y el saber indagar y escuchar a la gente es lo que les puede mostrar el camino, y darles claridad y fortaleza para recorrerlo.

–Estas pocas escenas que veremos ahora nos muestran un destacado ejemplo sobre cómo lograrlo –les anticipó Salom.

Tres escenas de la película “Las horas más oscuras” (Darkest Hour)

Entonces, apagaron las luces, mientras todos se preparaban con gran interés para disfrutar el rato. Esto les explicó Salom:

Esta historia narra las primeras semanas después de que Winston Churchill asumiera como primer ministro del Reino Unido, durante la Segunda Guerra Mundial, y su agobiante dilema: ¿debería prepararse para una dura guerra o tal vez pactar la paz con la Alemania nazi, que ya había avasallado a gran parte de Europa? Este era el clamor de los dirigentes de su propio partido, que amenazaban con hacerlo renunciar si no los escuchaba, temerosos de una trágica derrota como la que en esos días sufría Francia. 

Era tan fuerte y grave la presión de los parlamentarios conservadores, que Churchill casi se sentía obligado a aceptar su plan y firmar un pacto con Hitler.

Sin embargo, lo hacía sin ninguna convicción: más bien creía que sería un gravísimo error, ya que Hitler había mostrado una y otra vez que los pactos solo le servían para ganar tiempo hasta llegar el momento en que decidiera romperlos. Así había sucedido con el pacto firmado un año y medio antes en Munich con el entonces Primer Ministro del Reino Unido, Neville Chamberlain, que puso en manos del dictador una parte de Checoslovaquia, y lo peor, sin consultar a sus dirigentes. Y sucedería meses más tarde con el pacto de no agresión mutua con Rusia. 

Por eso, Churchill prefería enfrentar con decisión al enemigo, a pesar de los duros golpes que Gran Bretaña pudiera recibir durante algunos años, sin cejar en el empeño de alcanzar la victoria. “Pero en la democracia manda el Parlamento –sabía él– y creo que deberé obedecerlos si no logro convencerlos de seguir en la lucha”.

Agobiado por esta grave duda, y a punto de someter a votación y contra sus convicciones el plan de pacificación que le exigían, Churchill recibió en su casa una sorpresiva visita: era el Rey Jorge VI, que lo encontró en ropa de casa, abatido y confuso. Se sentaron un rato a conversar, el uno al lado del otro, y el monarca le hizo ver que aunque su carácter asustaba a muchos en el reino, quien más le temía era el mismo Adolf Hitler. Y por eso mismo él era tan valioso para Gran Bretaña. Entonces el rey le sugirió que, antes de tomar cualquier decisión, escuchara con mucha atención al pueblo: “cuénteles la verdad sin adornos, y deje que ellos lo instruyan”. 


Y esta fue la mayor lección que nos deja la película –les explicó Salom–: al día siguiente Churchill tomó por primera vez en su vida el tren subterráneo de Londres, para viajar desde el parque Saint James hacia el palacio de Westminster, sede del parlamento. Durante este trayecto de muy pocas cuadras conversó unos minutos con la gente que viajaba en el mismo vagón.

Después de saludarlos y saber que su estado de ánimo no había decaído, les planteó dos preguntas: “¿Qué debemos hacer si los ejércitos nazis invadieran el país y llegaran hasta las calles de la ciudad?” (les dijo señalando hacia arriba con su bastón). Le respondieron: “luchar, pelear con todo lo que podamos, sacarlos a escobazos”. La siguiente pregunta fue: “Si el enemigo nos propusiera un plan de paz con términos muy favorables, ¿ustedes piensan que lo deberíamos aceptar?”

Y la respuesta de todos, unánime y casi a gritos, fue: “nunca, nunca, jamás”.

Churchill se despidió de ellos y salió del tren para ingresar al Parlamento.

Esta conversación con su pueblo le dio la inspiración y el ánimo para desechar el borrador de discurso que trataba de escribir sin ninguna convicción, en el que presentaría el plan de paz con la Alemania nazi.

A cambio de esto, primero se reunió con el Gabinete de Gobierno, donde, inspirado por las voces de los ciudadanos (citó algunos de sus nombres anotados en una caja de fósforos) les mostró que el país debía luchar sin rendirse.

Con el apoyo de ellos, fue luego al Gabinete de Guerra, y finalmente ante todo el Parlamento, donde pronunció uno de sus discursos más recordados:

“…Aunque grandes extensiones de Europa y muchos estados antiguos y famosos hayan caído o puedan caer en manos de la Gestapo y todo el odioso aparato del dominio nazi, no flaquearemos ni fracasaremos. Continuaremos hasta el final, lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con creciente confianza y creciente fuerza en el aire, defenderemos nuestra isla, cueste lo que cueste, lo haremos. Lucharemos en las playas, lucharemos en los lugares de desembarco, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, ¡nunca nos rendiremos!...” 

El entusiasmo crecía con cada frase. Y al final, el Parlamento terminó ovacionándolo y apoyándolo mientras sobre Churchill caía una lluvia de hojas blancas lanzadas por los mismos parlamentarios como expresión muy clara de aprobación. Es sin duda una gran lección.

¿Qué aprendemos de esta película?: El líder se fortaleció escuchando a su gente

Los miembros del Equipo Halcón quedaron impresionados con este claro ejemplo de liderazgo apoyado en el reconocimiento y comprensión de cuál era la voluntad del pueblo. El haberlos escuchado atentamente fue el gran secreto.

Salom les señaló entonces cómo, al finalizar el discurso, uno de los oponentes le pregunta a Lord Hallifax: “¿Qué ha ocurrido aquí?” Este, apesadumbrado ante el fracaso de su plan pacifista, le explica: “Ha reclutado a la lengua inglesa y la ha enviado a la batalla”.

–¿Era solo la lengua? –le pregunta Salom al Equipo Halcón–. Churchill era un gran escritor y un excelente orador, que inclusive mereció el Premio Nobel de Literatura en 1953. ¿Pero había algo más que palabras sonoras e impactantes?

Yo creo que había mucho más que palabras y frases: veo que allí se asomaba la poderosa y cautivadora personalidad  de Churchill, uno de los grandes líderes de la historia aseguró Selene, la asistente de la gerencia de desarrollo humano.

Ella era una brillante psicóloga de unos 35 años, de cabello y ojos castaños, especializada en gestión humana, gran aficionada a indagar por el origen de las palabras y a leer sobre historia (“es el laboratorio vivo de la humanidad”, solía decir). Quienes hablaban con ella admiraban su empatía y su capacidad de comprender el punto de vista de cada uno de sus interlocutores.

Salom le agradeció a Selene con un guiño y luego explicó:

Tienes razón, Selene: era mucho más que esto, como le expresaba esa misma noche la novelista y periodista Vita Sackville-West a un amigo, tras escuchar su discurso leído por un locutor de la BBC:

“Un escalofrío (pero no de miedo) recorrió toda mi columna vertebral. Creo que una de las razones por las que uno se conmueve con sus frases –explicaba la escritora– es que se siente todo el respaldo masivo del poder y la determinación detrás de ellas, como una gran fortaleza: nunca son palabras vacías” (esta frase no aparece en la película).

¿De dónde salía semejante solidez moral? –les preguntó Salom.

Ellos comentaron entre sí, y al final estuvieron de acuerdo con la conclusión de Selene:

–La fortaleza moral de Churchill nació de la certeza que ganó al estar seguro de lo que el pueblo quería, esperaba y estaba resuelto a hacer.

–Tienes mucha razón, Selene–le agradeció Salom con su guiño y su pulgar hacia arriba. Entonces los exhortó:

En conclusión, amigos del Equipo Halcón, vemos la inmensa fuerza que tienen nuestros planes cuando hemos escuchado a fondo a nuestra gente y a nuestros clientes para comprender sus motivaciones, sus sueños, deseos, creencias y temores y sintonizarnos con ellos.

Los miembros del Equipo Halcón se veían conmovidos: sus nuevos planes solo tendrían éxito si lograban escuchar adecuadamente a sus clientes y a su gente. 

EPISODIO 13: LOS TALLERES DEL COMETA Y LA COMETA

Una semana después, comenzó el primero de los talleres con toda la empresa. Asistieron 20 personas de varias tiendas y de muchas áreas junto con tres clientes que se comprometieron a mantener la confidencialidad. Aunque los talleres no estaban diseñados para revelar ningún secreto estratégico. Las personas convocadas llegaron al salón y encontraron al fondo, en grandes letras, esta frase:

Algo maravilloso está ocurriendo ahora en CAMPIÑA FRESCA 

En las paredes lucían alegres banderines, cintas, guirnaldas y globos de colores, en un ambiente festivo. Los invitados se preguntaban qué estaba ocurriendo aquí.

Andrés los saludó y luego les preguntó:

–¿A quiénes de ustedes les gusta observar las estrellas y el cielo?

Muchos levantaron la mano. Andrés les contó lo siguiente:

–Cada año cruzan el firmamento cerca a nuestro planeta una decena de cometas. Por ejemplo, esta semana  se podrá observar uno de ellos con telescopios o binoculares mientras se desplaza entre estas dos constelaciones –y les mostró un mapa con la ruta del cometa en ese sector del cielo. Luego vieron videos y fotos del cometa, y les compartió algunas noticias acerca del acontecimiento. 


En seguida, les explicó:

–Y ese “algo maravilloso” también está ocurriendo aquí, entre nosotros.

Los asistentes se miraban unos a otros, intrigados, tratando de comprender qué significaba esto. Luego observaron con gran interés lo que siguió. 

Andrés les presentó una hermosa cometa de papel de seda y listones de madera con forma de rombo, que en seguida un ayudante suspendió del techo. Una larga cola con trozos de telas de colores muy vivos colgaba de ella. Cerca de la cometa, en la pared, puso una gran foto del cometa estelar que señalaba por dónde se estaba desplazando esa semana.

Andrés les explicó que todo esto tenía que ver con el proyecto de CAMPIÑA FRESCA de diagnosticar y renovar el servicio desde todas las áreas y niveles de la empresa (no sólo entre las personas de contacto) hasta convertirlo en su gran diferenciador ante los clientes. Y todo se podía resumir en “Las cinco Cs de la cometa”, que luego verían. 

Luego les habló del nuevo guion para una maravillosa obra teatral o película que crearían entre todos, llamada “El servicio cultivado de Halcón en CAMPIÑA FRESCA”.  

Les narró las dos fábulas: la del Halcón, la Marmota y el Chimpancé y la de la Liebre. Analizaron juntos algunos ejemplos de cada uno de los personajes en el servicio de CAMPIÑA, preguntándose: ¿en qué estamos acertando, en qué fallamos, cómo debemos mejorar?

El servicio como teatro y los teatros de servicio  

Andrés les explicó luego:

–Ahora, CAMPIÑA FRESCA los invita a una aventura extraordinaria: cada uno, en cada puesto, se sentirá y actuará siempre como una persona clave de esta película o de esta obra de teatro. ¿Quiénes participan en la obra? Veamos: 

· Los clientes son los espectadores que disfrutan la obra (nuestro servicio),

· los que tienen contacto con ellos son los actores,

· los que apoyan a estos desde la trastienda manejando las bodegas, o surtiendo mercancías o limpiando el local o gestionando la página web y las redes sociales son el personal tras las bambalinas del teatro (“back stage”), 

· y los demás son los guionistas, el director y los productores que proveen los recursos y las estrategias.

Andrés les fue mostrando fotos del público, los actores y cada miembro del equipo de una obra de teatro. Los participantes, muy animados, comentaban entre ellos acerca de este nuevo reto. Al final, concluyó:

–Todos en nuestra empresa debemos expresar entusiasmo, calidez y disposición de ayuda a cada cliente –continuó– 

La charla de Andrés duró media hora, y despertó gran entusiasmo y compromiso. A continuación, los invitó: 

–Realizaremos un primer teatro de servicio, en el que simularemos el ambiente real de interacción con nuestros clientes.

Y así lo hicieron, compartiendo diversión, ideas y asombro. Los clientes presentes les ayudaron a confirmar o aclarar lo que podían sentir ante un servicio pobre o insuficiente. Fueron teatros muy motivadores para todos los participantes, al sentir que aportaban críticas, interpretación de sus creencias y cultura  y sugerencias de mejoramiento, y esto les daba sentido de valor, poder y pertenencia. 

¿Qué aprendimos de los teatros? 

Una vez terminaron los tres primeros talleres, el Equipo Halcón se reunió de nuevo para continuar con su revisión del servicio en CAMPIÑA FRESCA. Todos saludaron a Mauricio, que había sido invitado por Andrés y Salom para informarse cómo marchaba el programa y analizar lo ocurrido durante los teatros de servicio.   

–¿Qué nos enseñaron los talleres de El Cometa y la Cometa? –preguntó Salom.

Entonces conversaron acerca de  todo aquello que las personas de la empresa parecían buscar al actuar como Marmotas y Chimpancés… o como Liebres, y también como Halcones en otros casos. Algunas preguntas acudían a sus mentes: ¿Qué estaban valorando, qué creencias y qué cultura los movía a ellos y detrás de ellos a toda la empresa al actuar así? ¿Qué consecuencias estaba trayendo esto para CAMPIÑA FRESCA? ¿Qué lecciones aprendimos? 

ENTREGA 1. ¿Qué hace tan valioso al libro EL VENDEDOR HALCÓN: sus estrategias?

Bien, amigos lectores. Por fin solucioné los asuntos técnicos más importantes (aún me faltan otros) para presentarles esta nueva etapa de mi...